Luego de las inundaciones que azotaron el departamento chaqueño, varios dispensarios y puestos de salud tuvieron que ser evacuados a otros sitios debido al avance de las aguas para proseguir con las atenciones.
Tras ceder la creciente, comenzó el arduo trabajo del personal de blanco de regresar a la sede de sus puestos de salud. Muchos encontraron solo vestigios de lo que ya con anterioridad eran precarios salones, puertas carcomidas, paredes resquebrajadas, equipos médicos descompuestos, sillas y cañerías rotas y ni una gota de agua potable.
En el imaginario de la población mayoritariamente en situación de pobreza, está presente la frase “prohibido enfermarse”, pues tanto el Consejo de Salud de Villa Hayes, a cargo del intendente Ricardo Núñez (ANR), como la XV Región Sanitaria, dan la espalda a los pedidos y reclamos de la gente de recibir al menos atención primaria.
La XV Región Sanitaria, a cargo de la seccionalera Dra. Dalila Oviedo (ANR), cuenta con muy buen presupuesto, pero a decir de enfermeros y médicos, siempre que emiten solicitudes, reciben por respuesta que no hay fondos, no fue aprobado por el Ministerio de Salud la petición o no hay combustible.
Otras de las grandes falencias son los centros de salud que no se encuentran debidamente equipados. Teniendo en cuenta la distancia, son los que deberían estar en óptimas condiciones para los casos de urgencias y evitar, según los casos, hasta fallecimientos.
Como ejemplo basta con ver el estado del puesto de Pozo Colorado y Tte. 1º Manuel Irala Fernández. En ambos sitios los galenos deben costear de sus bolsillos la compra de insumos, combustibles y, en ocasiones, hasta la limpieza del local.
Causa indignación cuando quienes juraron velar por la salud de las personas, como el caso de la misma directora de la región sanitaria, hacen caso omiso a las necesidades de las comunidades chaqueñas, que desde hace décadas viven sumidas en la pobreza y en la ignorancia, atropellados en sus derechos.
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