Que no nos tapen el árbol con el bosque

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Si invertimos el orden del conocido refrán: “el árbol tapa al bosque”, o sea “el bosque tapa al árbol”, tendríamos una elocuente imagen de la realidad paraguaya en Itaipú.

Además, podríamos explicar por qué ese bosque aparece con un tupido follaje de espectacularidad, cargado de triunfalismo, casi como si se tratase de un resultado un torneo futbolístico.

Describamos el bosque: “La Itaipú Binacional alcanzó este sábado, 5 de noviembre, una nueva marca mundial de producción acumulada con 2.400 millones de MWh, logrado en 32 años de generación...”, leíamos en una gacetilla oficial.

O... “en términos energéticos, esta producción representaría el consumo mundial de electricidad de aproximadamente 45 días, o el de los Estados unidos por 200 días o el de la ciudad de Nueva York por 15 días” (¿?).

El follaje de exitismo itaipuano es todavía más denso cuando intenta encubrir la participación paraguaya en la binacional: “desde su inicio de operación, la Itaipú ha suministrado a la ANDE más de 165 millones de MWh” sic.

“...En términos económicos hubiese representado erogación de recursos monetarios para la importación de combustible fósil por parte de nuestro país de alrededor de 250.000 millones de USD ... sin mencionar los beneficios ambientales al no contribuir con la emisión de gases...”.

Al cotejar las dos exorbitantes cantidades 2.400.000.000 y 165.000.000, de inmediato nos asalta una duda, casi existencial: ¿Quién se benefició en esos 32 años con 2.235 millones de MWh? Recordemos que la ANDE recibió solo 165 millones de MWh.

En nuestro porfiado intento por desbrozar el denso follaje itaipuano recurriremos a otra fomulación para que nuestros lectores puedan divisar con nitidez el árbol escondido:

En 32 años de explotación de los recursos hidráulicos del río Paraná, “pertenecientes en condominio a los dos países”, la República del Paraguay pudo aprovechar apenas el 6,88% de la producción total y nuestro socio Brasil el 93,12%.

Insistamos en que el Art. XIII del Tratado consagra que la energía del aprovechamiento “será dividida en partes iguales entre los dos países”.

rcasco@abc.com.py