Muchos se acercaban al Bautista para escucharlo, pues veían que era un hombre limpio, un auténtico profeta de Dios, que no tenía pelo en la lengua para decir las cosas.
Cuando él vio que allí estaban los fariseos y saduceos, exclamó: “Raza de víboras, produzcan el fruto de una sincera conversión... pues el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles”.
Este mensaje es muy necesario hoy día, si queremos lograr una verdadera paz, sin contentarnos solamente con los “adornos de Navidad, del lindo niñito Jesús, del pan dulce, clericó y de viajes muy agradables”.
Sin embargo, también hay que preguntarse por qué muchos no tendrán una Navidad con armonía familiar, con alimentos en la mesa y padecerán las angustias del desempleo. Seguramente, porque en todas las épocas, infelizmente, hay una activa raza de víboras que sabe inocular su veneno y dañar la salud, la esperanza y el bolsillo de los demás.
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Estos días de Adviento tendrían que hacernos pensar lo cuanto tenemos de “víboras” en nuestras actitudes, lo cuanto nuestras palabras son traicioneras, lo cuanto nuestra codicia despoja, o lo cuanto nuestra intolerancia mortifica a los otros.
El camino es dar frutos de una sincera conversión, donde mostremos el coraje de cambiar de valores, dejando de lado lo que no se compagina con el Evangelio, y abriendo espacio para la acción del Señor, que desea infundirnos un espíritu de sabiduría, de fortaleza y de piedad, como lo afirma Isaías. Es esto lo que nos lleva a no juzgar por las apariencias y a no explotar a los débiles.
Además, el profundo simbolismo del hacha en la raíz del árbol expresa la urgencia, pues ya al instante siguiente se puede cortar el árbol y terminar la presente etapa.
Ahora el bondadoso Señor nos brinda otra oportunidad para esta conversión, pero nadie puede garantizar que estará vivo mañana, o tendrá otra situación favorable: hoy es el tiempo de abandonar las obras envenenadas para adoptar conductas que generen fraternidad. ¡Si! ¡Hay urgencia!
Aquellos que son como el trigo descansarán felices en el granero, pero las “víboras” experimentarán su propia ponzoña.
Procuremos también participar de la “Navidad en Familia“, que nos exhorta a nosotros, adultos, a dar ejemplos edificantes y cristianos a los jóvenes.
Paz y bien.
hnojoemar@gmail.com