Retroceso en educación

El 24 de Enero 2017 se promulgó la Ley Orgánica del Ministerio de Educación y Ciencias. En ella se ordena el cierre del entonces vigente Consejo Nacional de Educación y Cultura (Conec), creado por Ley 1264 General de Educación 1998.

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Dos anomalías se produjeron con esta ley: la primera, que una ley particular cierra una institución creada por una Ley General, y la segunda acción anormal (aunque sea legítima) es que en sus artículos finales se ordena el inmediato cese de todos los consejeros, aunque no estuvieren nombrados sus sucesores. El mismo día de la promulgación de la Ley el Consejo quedó automáticamente desmembrado, paralizadas todas sus funciones y clausurados todos sus servicios, quedando con ningún consejero, salvo el ministro que es presidente nato del Consejo por oficio. Desde el 24 de Enero 2017, el Consejo, a dos años y dos meses de distancia, sigue sin actividad como tal por carecer de consejeros, con solo los servicios administrativos y burocráticos para mantenimiento de la institución abierta, a cargo de sus funcionarios.

Desde esa fecha hasta hoy han estado pasando por el Ministerio tres ministros, ninguno de los cuales ha cumplido la Ley Orgánica, que ordena la inmediata creación de un nuevo Conec (ahora llamado Consejo Nacional de Educación y Ciencias) con las mismas características y funciones fundamentales que el anterior, pero que tendrá ocho consejeros en vez de doce y mejor ubicación de su status dentro del organigrama del sistema educativo.

La principal función del Consejo ha sido y está definida en la ley, la de proponer políticas educativas y propuestas de reformas al ministro de Educación y Ciencias, que es su presidente y constitucionalmente el responsable de decidir, organizar, administrar y hacer ejecutar las políticas educativas del gobierno en todos los niveles (también en las universidades) y modalidades del sistema educativo (CN Arts. 76 y 242).

El Conec está obligado a presentar periódicamente al Ministro, al Congreso y a la opinión pública un informe de la situación de la educación.

Los miembros del Consejo son elegidos y propuestos por el ministro al Presidente de la República, quien los nombra por decreto después de que las candidaturas pasaron por el Congreso de la Nación. Resulta muy significativo que el actual ministro, con siete meses en el cargo, no los haga nombrar y el Conec continúe vacante, aunque la Ley Genera de Educación y la Ley Orgánica exigen su existencia. Por lo visto no importa no cumplir las leyes. Ni preocupan el daño y el escándalo consecuentes.

Coincidentemente, sin embargo, se prepara un proyecto para diseñar el Plan de Transformación de la Educación, cuyo objetivo es obtener dicho diseño de Plan, que será evaluado y aprobado o no, por el Consejo de Administración del FEEI (Fondo de Excelencia de Educación e Investigación), institución que administra el fondo, pero que no se dedica a educar. Esto significa que la decisión sobre lo que hay que hacer en educación la tomarán quienes tienen responsabilidad administrativo-financiera y no expertos en ciencias de la educación, ni el ministro, a quien la Constitución Nacional y el Presidente del Gobierno le confían esa responsabilidad y ese poder.

Estamos ante una cesión injustificada e injustificable de responsabilidad y poder, ante una desviación de profesionalidad, pérdida de racionalidad e institucionalidad; ante un mal ejemplo de incumplimiento de las leyes con impunidad. ¿Por qué darle a consejo de administración de fondos, y no a instancia profesional educativa la responsabilidad de “proponer” sobre cómo enfrentar la Transformación? Se elimina el Conec que hacía (de acuerdo a ley y Constitución) la función de proponer, ¿será que ahora las políticas de educación se decidirán en Hacienda y la Secretaría Técnica de Planificación?

El problema se agrava si se confirma que para obtener el Diseño del Plan de Transformación, sus gestores han programado tardar dos años y algo más de 12.117 millones de presupuesto. Estamos ante una ofensa a la inteligencia ciudadana. No podemos imaginar que hacer un diseño de Plan pueda costar esa cantidad de millones. Salvo que tiremos el dinero en consultas populistas masivas profesionalmente estériles.

Lo que “la gente” quiere en educación ya se sabe. Últimamente, antes de su cierre, el Conec lo ha investigado, procesado y difundido.

jmonterotirado@gmail.com

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