Sobre muchas de estas parcelas crecieron verdaderos emporios llamados seccionales coloradas y cuarteles militares.
Hectáreas enteras del Parque Caballero y del Jardín Botánico fueron desmembradas y hoy albergan villas donde ni la policía quiere entrar.
La dilapidación de los bienes del pueblo se acentúa en tiempos electorales. De este modo, se lotearon hasta los pasillos del Cementerio de la Recoleta y se construyeron panteones que tienen por paredes su histórica muralla.
Las diagonales casi se borraron de la ciudad porque fueron copadas, como el caso de la Avda. Domingo Montanaro que unía directamente la zona del Mercado Central de Abasto con las avenidas Eusebio Ayala y Defensores del Chaco.
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Por una ley de la Nación que data del año 1875, poco después de terminada la Guerra contra la Triple Alianza, fueron declaradas inenajenables “de por vida” los Bañados Tacumbú, el Banco San Miguel y los eriales de Campo Grande.
Pese a los sucesivos intentos de ocupación y los constantes repartos, algo pudo sobrevivir, y hoy tenemos el Parque Guasu Metropolitano y algunas zonas despobladas de los Bañados porque el río se encargó de proteger su lecho.
Sin embargo, ahora que estamos nuevamente a las puertas de unas elecciones, en la Junta Municipal de Asunción se estudia la posibilidad de bajar artificialmente el nivel de inundación del río para lotear los Bañados.
La Ordenanza 33/94, “General de Tierras”, establece que “No podrán ser vendidos: los terrenos ubicados en zonas inundables, por debajo de la cota 62 m sobre el nivel del mar”. Asimismo, se incluyen en la restricción las zonas de riesgo como cauces de arroyos y raudales, barrancos y lagunas, vertederos de basura y zonas de relleno sanitario no estabilizados.
A los concejales adictos al rekutu poco o nada les importan estas disposiciones. Están a punto de habilitar que todos los terrenos ubicados por debajo de la cota 62, que es la de inundación máxima de 1983, hasta llegar a la cota 57 sean titulados y vendidos a sus ocupantes históricos. Sin rellenar estos terrenos, sin una franja costera de protección, lo que hará la Municipalidad de Asunción es lotear el lecho del río y abandonar a su suerte a la población. No faltarán avivados y se multiplicarán los habitantes de estas zonas, que son votos contantes y sonantes.
Total, no serán ellos, ni sus bienes, ni sus sueños, ni sus ilusiones, los que serán arrastrados por la próxima inundación. El populismo y los afanes electoralistas les hacen llegar al colmo de querer lotear el río.