De acuerdo a los datos publicados por el Ministerio de Hacienda en su portal digital, en concepto de rubros del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide) y royalties se transfirió desde el año 2005 tanto a la Gobernación como a las diferentes municipalidades más de US$ 65 millones. En tanto, desde el inicio del sistema de gobierno departamental, en el año 1993, hasta la fecha se dispuso de más de US$ 90 millones en sus respectivos presupuestos anuales.
A esto debemos sumar los presupuestos de las cuatro municipalidades, que anualmente cada una de ellas supera los G. 5.000 millones en concepto de presupuesto.
Las cifras revelan que no es la falta de dinero la causa principal de los padecimientos diarios que sufren las personas por la falta de caminos de todo tiempo, acceso a agua potable y mejores condiciones infraestructuras edilicias en las escuelas. La problemática más bien sería un efecto de la deshonestidad de las autoridades, muchas de ellas con causas judiciales e incluso algunas condenadas por lesión de confianza por el robo del dinero publico.
Es una lástima que los millonarios recursos recibidos no se hayan utilizado para solucionar el eterno problema de los caminos que periódicamente dejan aislados a poblaciones enteras, como actualmente están sorteando los pobladores del distrito de Bahía Negra.
Los millonarios montos de dinero público que en todo este tiempo recibieron las instituciones representan casi el 50% del monto total de lo que costará el asfaltado de 227 km de la denominada Ruta Bioceánica, unos US$ 400 millones.
Ahora queda claro que con un poco de voluntad política, patriotismo y mucha acción de honestidad en el uso de los recursos públicos se hubiesen construido caminos de tierra accesibles y transitables de todo tiempo y se hubiera ahorrado el sufrimiento y la humillación de los pobladores.
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