Los reformistas plantearon clasificar a los cuerpos celestes de nuestro Sistema Solar con nuevas denominaciones, ya que había que estudiarlos de manera fragmentada.
El término planeta, luego de las conclusiones de los científicos, designa a un objeto celeste que: orbita alrededor del Sol, tiene una masa suficiente para que su propia gravedad supere las fuerzas de cohesión de un cuerpo rígido y adopte una forma en equilibrio hidrostático (casi esférica) y que su vecindad orbital esté limpia. Con este nuevo concepto, Plutón dejó de ser un planeta y se convirtió en planeta enano. Y es que, este cuerpo descubierto en 1930, cruza su órbita con la de Neptuno.
En el 2007, los textos escolares de ciencias debían traer la información de que ahora tenemos solo 8 planetas, sumados a los planetas enanos y planetas menores, estos últimos incluyen a asteroides y cometas.
Más allá de las conceptualizaciones, lo importante aquí es que estamos ampliando nuestro conocimiento de nuestro lugar en la galaxia.
Debemos recordar que vivimos en un planeta pequeño, que gira alrededor de una estrella común, dentro de una galaxia espiral que contiene más de 200.000 millones de otras estrellas.
Días atrás, la NASA informó de la llegada de la sonda Dawn (Amanecer) a la órbita del planeta enano Ceres, en un largo viaje de siete años y medio en nuestro barrio solar. Ceres, que es el abanderado del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, por convertirse en el objeto de mayor tamaño en la zona (960 km de diámetro), ayudará a comprender la naturaleza de los planetas enanos y la historia misma de la formación planetaria.
El pequeño planeta fue descubierto en 1801 y ya intriga a la comunidad científica, porque en las primeras imágenes de Dawn se pueden ver dos puntos brillantes, con un desconocido origen. La hipótesis más aceptada es que se trata de volcanes gigantes, pero se tendrán que esperar las investigaciones del satélite para tener un conocimiento más certero del hecho.
Por otro lado, este año la estrella de los planetas enanos, Plutón, será visitado por la misión New Horizons, para conocer más de cerca a este objeto que se encuentra cerca de la frontera del Sistema Solar.
Sin dudas, estamos viviendo momentos únicos en la exploración espacial. Y aunque haya recortes en la NASA o en la Agencia Espacial Europea (ESA), los científicos y técnicos contribuyen de sobremanera a entender nuestro lugar en el Universo.
Desde los inicios de nuestra civilización y, sobre todo, desde el surgimiento de la filosofía, en la Antigua Grecia, con Tales de Mileto, hace más de 2.500 años, intentamos comprender el mundo y todo lo que le rodea de manera racional.
Con los pocos elementos con que contábamos, realizábamos especulaciones sobre cuáles ideas tenían más sustento. El cuestionamiento sobre la realidad, la verdad y la libertad permitieron desarrollarnos como primates curiosos, que además de cumplir con su ciclo biológico inviolable, se tomaban el tiempo de contemplar el cosmos y preguntarse sobre su estructura, su funcionamiento y su origen.
Desde el arké de los griegos hemos avanzado enormemente.
Y no nos estamos deteniendo, a pesar de los obstáculos políticos y religiosos, y en algunos casos, científicos, con que se cuentan en los distintos países. El esfuerzo por comprender nuestro lugar en la Vía Láctea nos permite, a la vez de agradecer a nuestros antecesores pensadores y científicos, a limitar la ignorancia, pero al tiempo de aumentar las dudas y preguntas sobre de qué se trata todo esto.
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