Venezuela, en camino a una solución

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Mi destitución el pasado 16 de enero como embajador-representante de Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA) desató un nudo que algunos querían ocultar. Impedido de echar al cesto de basura lo que había hecho y sembrado en tres años y medio de trabajo en constante denuncia sobre la falta de democracia en el continente, desoí lo que mi gobierno me pidió ese día sin ninguna explicación previa:

En tiempos en que se destituye a funcionarios por encontrarlos robando recursos del Estado o por ser parte de un escándalo público, termina siendo una tremenda distinción que a una persona la cesen de su cargo por defender principios, particularmente aquellos contenidos en la Carta Democrática Interamericana de la cual somos signatarios todos los países del continente.

En Venezuela los gobernantes celebraron mi destitución. El vicepresidente de facto, Nicolás Maduro, recibió aplausos cuando lo compartió con algunos seguidores.

La nota de mi cancillería donde me desautorizaba de lo que había dicho en esa histórica sesión del Consejo Permanente de la OEA, y que nunca recibí, fue distribuida al resto de las Misiones en el organismo por la de Venezuela.

Sin embargo, ese triunfo fue efímero. Muy efímero porque la noticia de lo ocurrido en la OEA ese día corrió como pólvora. Aquellos que no sabían qué pasaba en Venezuela se enteraron.

Tal es lío que tienen quienes usurparon el poder ese 10 de enero que el pasado 15 de febrero publicaron unas fotos del mandatario enfermo que todo experto en ese tema de las fotografías señala con precisión que pueden ser fotos viejas, alteradas en algo que se llama Photoshop y que en manos de gente desesperada no funciona bien.

Aceptaron que no puede hablar, cuando antes repetían que hablaban a diario con él. Todo indica que los únicos que saben lo que tiene el secuestrado paciente son los hermanos Raúl y Fidel.

En este último mes en Venezuela las cosas se han ido deteriorando con mucha rapidez, lo cual obliga a todos estar pendientes de lo que allí pasa y que, con mi destitución de la OEA, Maduro y su grupo pensaban que ya no se tocaría más.

Estudiantes protestaban frente a la Embajada cubana exigiendo saber sobre el verdadero estado de su Presidente. Maduro y su grupo, ante los billones despilfarrados y gastados en las dos últimas campañas políticas, se han visto obligados a devaluar el bolívar, creando una insostenible inflación en el país, y la molestia de grupos afectos al gobierno.

Acorralados como están, han emprendido una sistemática campaña contra los líderes del Partido Primero Justicia en el cual milita el gobernador Henrique Capriles, saliéndoles el tiro por la culta porque de inmediato volvió a salir todo lo indebido que hizo el Presidente de la Asamblea Legislativa, Diosdado Cabello, cuando fue gobernador del estado Miranda. Quizás desde su propia gente, por eso que llaman ‘fuego amigo’.

El lunes 18 de febrero, en la madrugada, como aparecen los ladrones, regresa el enfermo. ¿Por qué tanto sigilo? ¿Será diferente al que mostraron en las fotos de días anteriores?

Venezuela está a punto de vivir mejores momentos. Pero requiere el que todos los países americanos mostremos solidaridad con los venideros días que para nada serán fáciles.

Requiere además de mucha unidad entre todas las fuerzas cívicas y políticas del hermano país.

Así como también requerirá de la paciencia de todos, porque será sumamente difícil desmontar lo armado en estos 14 años de tanto desastre, abuso, corrupción y demagogia.
©FIRMAS PRESS
*Embajador de Panamá ante la OEA (Julio 2009-Enero 2013).

gcochez@cableonda.net