El tercer volumen de La Guerra de la Triple Alianza se presenta en un momento especial, cuando las relaciones del Paraguay con sus vecinos una vez más se han vuelto tirantes.
Muchos no han dudado en calificar como una nueva Triple Alianza la actitud de pretendida tutoría sobre los asuntos internos paraguayos que han asumido los exaliados.
Whigham no descarta que hubiera quedado como herencia de la guerra una tendencia, fundamentalmente por parte del Brasil, de considerar al Paraguay como poco menos que un protectorado, pero no lo puede afirmar a ciencia cierta. Como historiador, es renuente a hacer paralelismos directos entre dos épocas muy distintas.
Sin embargo, “hay un hecho que me llama la atención, particularmente de los brasileños, y es que ellos nunca han podido entender a los paraguayos, siempre los han subestimado, ya desde aquella época, y eso les llevó a cometer permanentes errores de apreciación que terminarían costando sumamente caros para todos”.
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Mencionó dos hechos concretos. Uno cuando José Berges envió una especie de ultimátum advirtiendo que el Paraguay no toleraría el derrocamiento del gobierno blanco y la ocupación brasileña de Uruguay. “Los brasileños no creyeron, no dieron importancia, pensaron que los paraguayos no se animarían a cumplir sus amenazas, y ahí están los resultados”.
Otro caso es el del marqués, luego duque, de Caxias que hasta último momento siguió creyendo que podía comprar la rendición de Solano López. “Eso indicaba que, después de años de enfrentamiento, los brasileños simplemente continuaban sin entender a sus enemigos y la naturaleza del conflicto que llevaban adelante”.
Dio a entender que, en el caso actual, una vez más los brasileños piensan que sencillamente podrán comprar la conformidad paraguaya llegado el momento, y así resolver el problema que se ha creado en el Mercosur sin mayores costos. “Son malas lecturas de la característica de los paraguayos”. Coincidió en que hay asuntos en los que los paraguayos históricamente han reaccionado de manera muy sanguínea, sobre todo cuando se ha puesto en juego la dignidad de su nación, “y esto lo han llevado hasta las últimas consecuencias, hasta un punto con muy pocos antecedentes en la historia”.
Lo diferente
Le preguntamos a Thomas Whigham qué tiene de diferente su obra en comparación con otros trabajos que se han escrito sobre la Guerra de la Triple Alianza y, entre otras cosas, mencionó dos aspectos.
El primero es que su libro en tres volúmenes analiza la guerra no solamente desde la perspectiva paraguaya, sino de la de los distintos países en conflicto y también de la de otras potencias directa e indirectamente involucradas. A lo largo de veinte años de investigación, Whighan ha visitado alrededor de treinta archivos e incontables bibliotecas en Paraguay, Brasil, Argentina, Uruguay, Estados Unidos, y no solamente en las capitales, sino en las provincias envueltas en la contienda, como Corrientes, Rio Grande do Sul, Mato Grosso.
El segundo aspecto tiene que ver con una visión humana y desmitificada de los diferentes personajes que participaron en la guerra, incluido el mariscal López. “La gente tiende a convertir a esos personajes en héroes y villanos, y al hacerlo ellos pierden su naturaleza humana y se hace difícil entenderlos como personas normales, con fortalezas, debilidades, contradicciones, complejidades. Y yo he tratado de llenar mi libro con personas normales, no con héroes ni con villanos, ni del lado paraguayo, ni del lado brasileño, ni del lado argentino ni del uruguayo, de ningún lado. Este último volumen, por ejemplo, abarca una etapa de la guerra en la que el heroísmo pasa a un segundo plano y lo que adquiere relevancia es la lucha por la sobrevivencia, donde resalta, más allá de las batallas, el tremendo sufrimiento de la gente no en combate, sino en una situación absolutamente extrema en la cual tenían que pensar cómo sobrevivir, qué hacer, cómo reconstruir a partir de la completa devastación”.
Mitos
Whighan se esfuerza también por examinar los hechos con profesionalismo histórico y alejarse de los mitos que rodean a la guerra.
Uno de los más extendidos es que el conflicto fue obra del imperialismo inglés. “El objetivo único que tenía Gran Bretaña en Sudamérica era promover el libre comercio, y con los López nunca había tenido inconvenientes en ese sentido, todo lo contrario. Además, el mercado paraguayo era sumamente pequeño ya que, a excepción de la yerba mate, todos los productos que podía ofrecer Paraguay, como el cuero, se conseguían a mejor precio y calidad en la boca de la Río de la Plata. En realidad, del “factor inglés” solo se comenzó a hablar en los años setenta, cuando aparecieron los libros de León Pomer y Richard Alan White, pero durante la guerra absolutamente nadie habló de Inglaterra en esos términos. Eso sin mencionar que fue Inglaterra la que divulgó el tratado secreto de la Triple Alianza”.
Tres tomos en tres años
El tercer volumen de La Guerra de la Triple Alianza de Thomas Whigham, subtitulado “Danza de muerte y destrucción”, publicado por el sello Taurus del grupo español Santillana-Prisa Ediciones, se presenta hoy a las 18:00 en la sede de la Academia Paraguaya de la Historia, en Artigas y Andrés Barbero. Abarca desde antes de la caída de Humaitá hasta el fin de la guerra.
Los otros dos volúmenes se publicaron el primero en 2010, “Causa e inicios del mayor conflicto bélico de América del Sur”, y el segundo en 2011, “El triunfo de la violencia, el fracaso de la paz”.
Toda la obra fue escrita originalmente en inglés, pero solo el primer tomo ha sido publicado hasta el momento en esa lengua, por la University of Nebraska Press. Los tres volúmenes han sido traducidos y editados en Paraguay para el público de habla hispana.
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