Luego de sus duras homilías en el solemne Tedeum en las celebraciones del Día de la Independencia, los Kirchner participaron en esas ceremonias religiosas en templos provinciales para no compartir el mismo lugar con él.
Como lo reseña el diario argentino La Nación: “el sucesor de Benedicto XVI intercambió mensajes muy duros con el Gobierno durante sus años en el Episcopado argentino”.
Entre los temas observados por Bergoglio figuraban la pobreza, la pelea con el campo y el clima de “crispación” nacional, cuestionamientos que no fueron tolerados por el oficialismo, con una postura que no dejó pasar las críticas del prelado.
“Bergoglio había mantenido una relación mucho más fría y conflictiva con el expresidente, quien llegó a identificar al cardenal como un exponente de la oposición. No obstante, las críticas elípticas y directas no escasearon durante la gestión de Cristina Kirchner”.
“El cardenal es un exponente de lo que puede considerarse la línea eclesiástica más “moderada”, que considera que lo prioritario es que la Iglesia se haga escuchar en las cuestiones políticas y sociales. No obstante, el matrimonio
Kirchner nunca ocultó la escasa simpatía por el arzobispo porteño”.
“Néstor Kirchner tuvo un encuentro cordial cuando Bergoglio era el titular del Episcopado, poco después de asumir el mando. Pero en la homilía celebrada un año después Bergoglio ya se mostró crítico y cuestionó ‘el exhibicionismo y los anuncios estridentes’, en un mensaje” dirigido al gobernante.
El expresidente argentino llegó a identificar al entonces cardenal como “el verdadero representante de la oposición”.
En 2008, durante el conflicto de productores con el Gobierno, “Bergoglio le había reclamado a Cristina Kirchner que tuviera un ‘gesto de grandeza’ que permitiera destrabar el tenso conflicto”.
Al año siguiente, lanzó duras palabras: “El peor riesgo es homogeneizar el pensamiento”, y llamó a terminar con la “crispación social”, un término que muchos seguidores kirchneristas aprovecharon para ironizar al convertirlo en “cris-pasión”.
Un día después de que el Papa llamara a terminar con el “escándalo” de la pobreza en Argentina, el cardenal se hizo eco y lanzó que “desde hace años el país no se hace cargo de la gente”.
