El criterio es implementar uniformes más adecuados a nuestro clima (los de uso diario) y vestuarios de fajina modernos (camuflados), según nos explicaron. En cuanto al camuflado se optaría por uno de tela especial, más pixelado, que dificulta la detección por rayos infrarrojos a la noche. Una de las alternativas que manejan es un camuflado similar al utilizado por el ejército norteamericano en Afganistán, conforme a una de nuestras fuentes militares. También se implementaría una bota especial, marrón, de plantillas con plancha de metal.
Del monto de la inversión no se pudo precisar datos, pero las fuentes aseguran que está presupuestado.
Destacaron que a nivel local existen empresas textiles con capacidad para confeccionar estos uniformes y dijeron que hay una firma que actualmente vende vestuarios a la gendarmería argentina. Una preocupación que nos indicaron es que hay sospechas de que se podría direccionar la licitación a determinadas empresas, aunque no dieron más datos sobre este punto.
