Dijo que con esa actitud de rechazo a su ascenso, tales senadores se alzaron contra otro poder del Estado, el Poder Judicial, “el único que puede decidir quién es inocente o culpable”.
“A los que están comprometidos hasta los tuétanos con el Marzo Paraguayo les aterra pensar que un día se pueda develar lo ocurrido en el 99 y revelar quiénes fueron sus verdaderos responsables. No hay dinero en el mundo que ayude a sepultar en el olvido esos crímenes”, aseguró Woroniecki, visiblemente molesto.
El militar retirado fue sindicado en un principio por los argañistas como uno de los sicarios, pero como Servín, fue absuelto.
Dijo que los oviedistas imputados, y aún los no oviedistas que fueron perseguidos por denunciar sus abusos, “están hoy libres desplazándose por el país con la simpatía de la gente”.
“Ellos, sin embargo, tienen que andar con guardaespaldas y en coche blindado. No pueden dormir hasta hoy por lo que hicieron”, manifestó.
“De qué moralidad puede hablar Galaverna, que gobernó a su capricho el Senado con 44 miembros, un violador confeso de la Constitución, o Marcelo Duarte de Patria Querida, que siendo presidente de la comisión permanente del Congreso se negó a visitarme cuando me torturaban”, enfatizó.
“De qué moralidad puede hablar (el liberal) Wagner, que hoy recita loas al presidente Franco, cuando hace 2 meses tenía atragantada la media del presidente Lugo en la garganta; o esa señora que está detrás de ellos, que gracias al Marzo Paraguayo pasó de wolquitera a propietaria de una radio y monopoliza la televisión”.
Hizo alusión a Mina Feliciángeli de radio Mil, a quien se atribuye una “carta abierta a los senadores” firmada por varios locutores y periodistas que pidieron el rechazo del ascenso.
La locutora ya fue querellada meses atrás por el líder de Unace Lino Oviedo, así como Rafael Filizzola.
“En la sentencia que nos favoreció dice: ‘No afecta su buen nombre y su reputación’. Afectar el nombre y la reputación tiene su costo, y normalmente es un costo económico”, recordó, ante la eventualidad de una querella por difamación y calumnia.
“Igual van a tener que rendir cuenta. Seguimos vivos a pesar de ellos. Lo siento por el teniente coronel Servín, que a pesar de tener en la mano su certificado de inocencia, después de 11 años de purgar en la cárcel, tengan que volver a victimizarlo estos inmorales, negándole lo que le corresponde. Más que una sanción, él debe tomarlo como halago, en la seguridad de que estos que se alzan como hienas van a terminar como moscas. Y las águilas no cazan moscas. Que se encarguen los sapos. En el 2013 vamos a ver”, ironizó.
