Hace tres meses nuestro diario empezó a publicar una serie de denuncias de corrupción dentro de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y que tienen como protagonista nada menos que al comandante de las Fuerzas Militares (FF.MM.), general Luis Gonzaga Garcete, un complaciente marido que apadrina las actividades solidarias de la Fundación de su esposa Lucía Duarte de Garcete (la generala), disponiendo de la estructura castrense.
La imagen del bondadoso general que usa las FF.AA. para las misiones de su señora, pronto sucumbió ante la infinidad de acusaciones que salieron a luz y que son ignoradas por su comandante Horacio Cartes, quien le sostiene a pesar de todo.
Subestimando cualquier tipo de decoro institucional, el condescendiente esposo dispuso de personales de las FF.AA. e infraestructura castrense hasta para eventos sociales de la “generala”. La mujer tiene vehículo y choferes de las FF.MM. a su merced y su esposo pagó con fondos de la institución viáticos y combustibles para giras de la ONG.
Las alevosías de Gonzaga Garcete siguieron con la violación que hizo del decreto del presidente Cartes, de una licencia que le otorgó el Jefe de Estado para impulsar un sensible plan de seguridad.
Ingeniosamente, el jefe militar convenció a su comandante que le autorice grandes contrataciones por vía de la excepción, con el argumento de que se trataba de obras que se deben mantener en “secreto y reserva”, ya que forman parte de la Defensa Nacional. Dijo que iba a hacer “polvorines y armerías” en “zonas aisladas” del país, sin embargo, no las realizó, y concentró construcciones en la capital del país.
Usó G. 30.000 millones del Fonacide, y arregló privadas de comandantes y allegados. Compró lavarropas a precio de oro de G. 91 millones, jaboneras a G. 246.000 y juegos de baños a G. 19 millones. La Justicia Militar ni se dio por enterada, ya que ahí está el general Pastor Agüero, incondicional de Gonzaga Garcete, y su esposa Elda Agüero es secretaria de la “generala”.
Viáticos para compras de ropas íntimas, perfumes, jugosos privilegios a leales como el caso del coronel vip Carlos Duarte, que cobra G. 30 millones al mes, forman parte del desprestigio que hereda Gonzaga Garcete a las FF.AA. Para colmo, hizo resurgir el sistema dictatorial usando la inteligencia militar para vigilar a jóvenes, a manifestantes y hasta misas.
Los documentos publicados por nuestro diario nunca fueron desmentidos por Gonzaga Garcete, tampoco salió a brindar personalmente una explicación. Nuestras denuncias quedan resumidas en 73 ediciones con pruebas contundentes de las irregularidades constatadas en la institución.
LA FISCALÍA LE LIBERÓ
La fiscalía para casos de delitos económicos fue la primera en favorecer a Luis Gonzaga Garcete, ya que se excusó de realizar la investigación de la denuncia sobre el cobro indebido de la esposa del general y de la malversación que acusó la Coordinadora de Abogados del Paraguay (Coapy).
El fiscal adjunto Federico Espinosa había dicho que la denuncia no está desestimada pero que “por la Constitución Nacional” corresponde a la Justicia Militar investigar el caso. Al pasar la causa a la Corte Castrense se cajoneó el expediente y ningún fiscal se pronunció al respecto.
