18 de agosto de 2026

En el marco de la conmemoración del Día del Abogado en Paraguay, la figura del profesional del Derecho vuelve a situarse en el centro del debate público, en este caso desde una perspectiva de la lucha contra la corrupción. La Abg. María Esther Roa, referente del activismo social en nuestro país, nos cuenta en esta nota los vaivenes de su militancia por un Poder Judicial eficiente, independiente y al servicio de la ciudadanía.
La Fiscalía sigue sin imputar a nadie por el escándalo de la pasarela ñandutí, pese a que la Contraloría confirmó que hubo direccionamiento y sobrefacturación en la polémica obra del MOPC. Mientras tanto, la “superproveedora” Engineering de nuevo está habilitada para proveer al Estado, tras una sanción de la DNCP. Fiscal del caso señaló que realizará peritaje.
La corrupción es un problema que aqueja a toda institución pública, pero en algunas es mucho más visible que en otras. El sistema penitenciario es un claro ejemplo, que en cada requisa se visibiliza un cierto nivel de corrupción con la incautación de armas, drogas, teléfonos celulares y equipos tecnológicos, todos de ingreso prohibido.
En el Día Internacional contra la Corrupción que se recordó el último viernes, y tras una estadía de casi un año en el país, el embajador estadounidense Marc Ostfield creyó oportuno referirse, en un artículo firmado, en especial, a lo que un pueblo como el nuestro sacrifica cuando sigue ese camino, y sostuvo que, “Camuflada bajo distintos rostros y ropajes, la corrupción ataca las bases de la democracia y socava el Estado de Derecho”. Entre otros conceptos, dijo también que “la corrupción es un gran peso que frena a Paraguay”, razón por la que se debe “luchar sistemática y enérgicamente contra las prácticas corruptas”. Nuestro diario siempre ha sostenido que esa lacra es la madre prolífica de la pobreza.
Después de casi un año en Paraguay como Embajador, quiero compartir algunas palabras de reflexión y esperanza. Hoy se conmemora el Día Internacional contra la Corrupción y es un buen momento para abordar este flagelo que, a distintas escalas, está presente en todas partes del mundo. Aquí en Paraguay y también en los Estados Unidos. Camuflada bajo distintos rostros y ropajes, la corrupción ataca las bases de la democracia y socava el Estado de derecho.