El Dr. Heriberto Alegre Ortiz es abogado con posgrado en Desarrollo Social en Buenos Aires, estudió Sociología Rural por la Clacso de Argentina y un año con la Flacso. Estudió Derechos Humanos en Virginia, Estados Unidos, y Strasburgo, Francia. Fue abogado de campesinos de las Ligas Agrarias, abogado del Comité de Iglesias, al igual que de la CUT, de sindicalistas de Itaipú y Yacyretá y miembro de la Comisión de Verdad y Justicia.
Se postula para ser defensor del Pueblo. Cree que desde la Defensoría se puede colaborar con el Estado en toda obra de bien común. Pues no se cuenta con un Estado fortalecido que pueda brindar un buen servicio a la población.
Recalcó la importancia de contar con un Estado eficiente, puesto que en nuestro país existe mucha desigualdad, hay mucho descontento y que el Gobierno tiene que saber canalizar esos reclamos y no solo reprimir, como suele ocurrir con los campesinos, obreros y grupos vulnerables.
Buscará influir o persuadir para que aumente sustancialmente el gasto social. “No es una medida populista, sino que, según los economistas y sociólogos, en la medida en que se aumente el gasto social disminuye la pobreza. Eso es lo que tenemos que hacer, y también disminuye la inseguridad”, manifestó.
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En cuanto a la Defensoría del Pueblo, Alegre Ortiz cree que cuando se cambie de defensor (actualmente es Manuel Páez Monges cuyo mandato está vencido) será como abrir una “caja de Pandora”. Esto debido que existen miles de expedientes sin providenciar. Propone al respecto crear dos grupos de trabajo: uno es para analizar y admitir los expedientes y otro para resolver los expedientes.
Indicó que eso supone también una ampliación presupuestaria, porque actualmente la Defensoría no tiene suficiente personal y hay miles de expedientes sin resolver.
Propondrá realizar audiencias públicas en el Poder Judicial, para que quienes tengan que dictar sentencias conozcan bien el caso.
Habló también de extender a todas las cárceles del país la implementación de programas de rehabilitación del preso, de tal modo que cuando cumpla su condena pueda salir con un oficio al que se pueda dedicar.
Mencionó igualmente la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad de las penitenciarías del país. Comentó que en la cárcel de Tacumbú no se cuenta con extinguidores y que, ante la superpoblación de ese penal, existe el peligro de incendio. Igualmente, en las cárceles se precisan de médicos permanentes, así como sicólogos para recuperar al interno, puntualizó “Tito” Alegre.
