La participación electoral presumiblemente batió récords, según todas las estimaciones.
“Esto sucedió gracias a ustedes. Gracias”, dijo Obama en un tuit al conocerse su reelección.
Barack Hussein Obama, hijo de un keniano y una estadounidense, se catapultó a la escena política en la convención demócrata de 2004 en Boston, con un vibrante y apasionado discurso en el que expuso su visión de una política de consensos que sedujo al país.
Nacido en Hawai en 1961 y criado por unos años en Indonesia, fue por siete años representante del pobre sur de Chicago en el Senado de Illinois. En 2005 fue elegido para el Senado estadounidense, y gracias a su carisma y su elocuencia, se convirtió en el favorito de los medios de comunicación.
Cuatro años más tarde coronó su ascenso meteórico al instalarse a los 47 años en la Casa Blanca con su esposa Michelle y sus dos hijas, luego de haber derrotado en las primarias demócratas a la favorita Hillary Clinton y en las presidenciales al veterano republicano John McCain.
En 2009, y tal vez por las expectativas generadas en todo el mundo, Obama fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.
Pero el ejercicio del poder ha resultado a veces frustrante para este abogado y profesor de Derecho Constitucional graduado en Harvard, sobre todo desde que la Cámara de Representantes fue conquistada a fines de 2010 por los republicanos, defensores de recortar el gasto sin aumentar impuestos.
La llegada de un negro al más alto cargo de la primera potencia mundial, 150 años después del fin de la esclavitud y cinco décadas después de las leyes sobre derechos civiles, ha sido calificada como un hecho histórico.
Hispanos, por Barack Obama
WASHINGTON (AFP). Los hispanos apoyaron abrumadoramente la reelección de Barack Obama en varios de los estados clave en las presidenciales estadounidenses, según un sondeo. En Florida, por ejemplo, un 58% de los hispanos daban su voto a Obama frente al 40% para Romney. En Florida los hispanos son decisivos, ya que constituyen el 17,4% del electorado total.
