Nota a paraguayo en el Times

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El diario New York Times, uno de los más importantes a nivel mundial, publicó el sábado el perfil del periodista paraguayo Cándido Figueredo, corresponsal de ABC Color en Pedro Juan Caballero.

El artículo, titulado “Exponiendo los secretos de la droga desde un búnker bien seguro”, describe la vida de Figueredo, quien desde hace 17 años se encarga de la cobertura de una de las zonas más peligrosas del país.

La nota, redactada por el jefe de la delegación del Times en Brasil, Simón Romero, quien llegó hasta la capital de Amambay, a realizar la nota, hace énfasis en los métodos que Figueredo utiliza para defenderse de los capos del narcotráfico, quienes en varias oportunidades lo amenazaron de muerte.

Parte de la nota relata que “Figueredo, una autoridad como conocedor del tráfico de droga de Paraguay, optó por un método poco convencional –al menos entre los periodistas– para sobrevivir a las amenazas de muerte. Se armó hasta los dientes.

Su arsenal incluye revólveres chilenos de 9 milímetros, utilizados por los guardaespaldas; pistolas israelíes compradas aquí, en las calles, y su pistola Browning, en la que confía y que fue fabricada en Bélgica, que normalmente descansa en su escritorio o al lado de su cama.

Durante los últimos 17 años, Figueredo ha sido el corresponsal de ABC Color, el principal periódico paraguayo, en Pedro Juan Caballero, un lugar considerado como el punto neurálgico del tráfico de drogas y armas. Durante 16 años y 8 meses del total de este tiempo, vivió como prisionero en su propia casa”.

Parte de la nota también describe a la ciudad: “Y entonces, Pedro Juan Caballero es una ciudad extraña. Un paraíso para los contrabandistas, se extiende a ambos lados de la frontera con su gemela de Brasil, Ponta Porã. Los comerciantes chinos, árabes y paraguayos venden una gama de productos de dudosa procedencia, incluidos los cigarrillos de contrabando, armas Uzi, incluso una bebida que tiene espíritu de whisky, llamada Etiqueta Negra (NDR, caña).

Pistoleros custodian los centros comerciales. (...) Los residentes de esta zona de frontera hablan una amalgama de español, portugués y guaraní, una lengua indígena que perdura”.