Los árabes estaban huyendo de la convulsionada situación que atraviesa su país.
El abogado Teddy Salgueiro confirmó ayer que la Comisión Nacional de Refugiados (Conare) de Paraguay decidió otorgar la condición de refugiados a un grupo de siete sirios, conformado por dos ancianos, cuatro jóvenes y un niño, que habían ingresado al país en marzo pasado con intenciones de seguir hacia Europa.
Sin embargo, las autoridades migratorias descubrieron que sus pasaportes eran de contenido falso, ya que en los mismos figuraban como israelíes, por lo que fueron procesados.
El grupo manifestó en su momento que eran de nacionalidad siria, que compraron esos pasaportes para poder huir de su país, donde la guerra civil y el Estado Islámico (ISIS) causan miles de muertes todos los días.
Al inicio, la Justicia otorgó a los árabes la prisión domiciliaria, lo que afectó bastante el ánimo y la salud de los dos ancianos, que son abuelos del niño y de una de las jóvenes que componen el grupo. De hecho, los padres de estos menores están desaparecidos desde la huida.
Actualmente, están viviendo en una casa alquilada por la comunidad sirio-libanesa en Asunción, que también se encarga de todo lo relacionado con su alimentación. Con la nueva resolución que les otorga calidad de refugiados, el niño podrá ir a la escuela y los adultos podrán trabajar para ganarse su propio dinero.
Se les deberá otorgar una identidad paraguaya y un pasaporte especial de refugiados como víctimas de un país beligerante; además, esto supondría la extinción del proceso en su contra.
Según el abogado, Paraguay es signatario de la Convención de Ginebra, en que se prevé que cuando las personas usan documentos falsos para huir de un país en guerra, se considera que lo hacen para proteger el bien más preciado: su vida.
En diciembre del 2010, la “Revolución de los Jazmines” en Túnez marcó el inicio de la “Primavera Árabe”, que inspiró el derrocamiento de varios gobiernos autoritarios de países del norte de África y Medio Oriente.
En Siria, el gobierno de Bachar Al Assad inició una represión contra los activistas que exigían prosperidad económica y libertades políticas y civiles. Por ello, la gente comenzó a armarse para seguir manifestándose y proteger su seguridad.
En 2014, apareció el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS), un grupo integrista musulmán que controla gran parte del país y ha causado miles de muertos.
