Sometido a juicio en tres ocasiones diferentes

Sama, hoy convertido en cónsul honorario de Paraguay en Mónaco, asegura que fue condenado solo una vez por violaciones de leyes de financiamiento a partidos políticos. En realidad fue condenado en tres ocasiones.

El juicio contra Sama por este caso en particular se inició el 5 de julio de 1994 y terminó 16 meses después, el 27 de octubre de 1995, cuando fue sentenciado a 4 años y ocho meses de prisión. La condena fue reducida después a tres años, lo que le permitió evadir la cárcel gracias a una ley que acababa de entrar en vigencia en aquellos días en Italia.

Sama soportó un segundo juicio años después, en el marco del caso denominado “Fondos de Sobornos Montedison”. Miles de millones de liras fueron destinados a pagos a políticos y el dinero provenía de fondos externos de la empresa química.

En enero de 2001 Sama reconoció su culpabilidad y le dieron dos meses de condena. La condena fue baja debido a cuestiones técnicas y legales. Se trataba de un juicio sobre delitos vinculados a otros ya juzgados anteriormente, como el caso Enimont.

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El código penal italiano denomina a este tipo de hechos “reato continuato” u ofensa continuada. Las penas reciben “descuentos” porque los delitos son considerados una secuela de otros ya juzgados.

Ese mismo mes Sama recibió otra condena de 42 días por el caso llamado “Fondos de Sobornos Ferruzzi”, una continuación de la investigación del “Mani Pulite” y que giró en torno al dinero de la dinastía familiar.

En 2005 la Corte de Casación (Corte Suprema) de Italia ordenó, a través de su Sentencia Nº 20601, que Carlo Sama tenía que devolver impuestos relacionados a unos 4.000 millones de liras (moneda utilizada en Italia al momento del escándalo) que fueron utilizados para pagar a los políticos italianos. Era dinero que Sama nunca incluyó en su declaración de impuestos.

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