Tres años antes de hallar el túnel de su cautiverio, Nika ya lo describía

Seis días luego de su liberación en el 2002, María Edith Bordón de Debernardi contó a nuestro diario todo sobre su cautiverio.

Todo indica que fue y es la única secuestrada que brindará testimonio completo ante la prensa (a Cecilia Cubas la asesinaron, mientras Luis Lindstron y Fidel Zavala optaron por el silencio ante las amenazas). La narración de Nika fue luego confirmada con los hallazgos hasta de la casa donde la sepultaron viva dentro por espacio de 64 días.   

Lo que dijo a la prensa  


"Las paredes del sótano estaban revocadas, con pintura negra encima, creo que le llaman aislante para la humedad. Era el sótano de una pieza, se bajaba por una escalera, toda de madera". "Yo no sé cómo aguanté esos primeros días en el sótano.... Era un sótano oscuro, había bichos. Faltaban cuatro dedos para que yo tocara con mi cabeza el techo, el piso era de arena. Ese agujero tenía un portoncito, una reja, que también candadeaban; eso estaba todo preparado para mí". "Había cucarachas, arañas... yo maté un alacrán, me acuerdo. Era muy oscuro. Al lado, fuera del pozo, había luz, un foco que colgaba. Me acuerdo de que el día que llegué me hicieron pasar al sótano, y me acuerdo de que lo primero que me pasaron era un papel para que leyera". "Me pusieron un basurerito, me traían agua y me ponían la comida. Yo toda esa semana, casi 10 días, no comí nada. Me acuerdo que tomé yogur dos veces, y líquidos. Ahí se bajó el otro guardia, porque estaba el malo (en juicio se ventiló el nombre de Anuncio Martí), el que me hacía tener miedo. Y bajó el otro guardia, al que yo le decía ‘mi ángel de la guarda’, porque era el que me cuidaba bien. Y a él le llamaba la atención que yo no comía, que devolvía la comida. Entonces ahí se acercó y me dijo: ’Chamiga, vos tenés que comer, no podés vivir sin comer, vas a morir enseguida. Y además no se te va a llevar arriba si vos no comés’". "Yo le dije: ‘¿Cómo voy a comer en estas condiciones? Este sótano ya es el colmo, no se puede respirar’. Yo empezaba a toser porque había mucha humedad, era tremendo. Le dije que así no podía comer", dijo a nuestro diario.

 

Usaron un discreto chalet en medio de un populoso barrio

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