Villeta sigue durmiendo la siesta

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Villeta es el centro de un nuevo polo de desarrollo. Las autoridades comunales no se percataron de lo que sucede alrededor de la ciudad. Duermen una larga siesta, dejando a Villeta como furgón de cola en medio de un creciente proceso de industrialización.

Una ubicación privilegiada convirtió a Villeta en el centro de un nuevo polo de desarrollo.
La ciudad fue fundada en 1714 por el gobernador Juan Gregorio Bazán de Pedraza.

El nombre original es “San Felipe Borbón en el Valle de Bastán en los Campos del Guarnipitán”.

La profundidad del canal del río permitió a Villeta convertirse en un puerto por excelencia de nuestro país. En tiempos del Dr. Rodríguez de Francia fue uno de los pocos habilitados para el comercio exterior.

Hasta finales de 1930, el puerto era notorio por la exportación de naranjas a la Argentina.

La ciudad aún conserva un estilo muy particular, con casas señoriales y grandes corredores alrededor.

Es muy bonita y acogedora, a pesar del desorden que impera en ella.

El desorden en una ciudad es resultado, sobre todo, de la desidia de sus autoridades. La Intendencia Municipal es responsabilidad de Teodosio Gómez (PLRA).

En el tiempo que lleva de mandato, muy poco cambió el rostro de la ciudad, como si las transformaciones que tienen alrededor no formaran parte de la vida cotidiana.

En Villeta no hay un hotel; mejor ni hablar de un sitio donde comer; las calles son un desastre; es notoria la anarquía en la instalación de comercios; salvo la plaza principal, no hay sitios de esparcimiento ciudadano.

Una ciudad se diseña y se construye con base en un plan urbanístico que debe prever un crecimiento ordenado. Villeta se encuentra viviendo un momento muy especial, basta con citar como ejemplo que en los últimos tres años, el sector privado invirtió 1.000 millones de dólares en infraestructura de diverso porte, relacionada sobre todo con la industria fluvial.

Salvo en Alto Paraná, no existe otra región con tamañas inversiones. Villeta marca la diferencia gracias a su posición privilegiada.

Una larga siesta

La flota paraguaya en la hidrovía está compuesta por unas dos mil embarcaciones de diverso porte, aproximadamente.

Las embarcaciones requieren de soporte técnico, mantenimiento, logística. De igual manera su tripulación. Hay que agregar el creciente número de astilleros instalados en Villeta, donde se fabrican barcazas y remolcadores.

La lista de necesidades refleja un potencial único para oportunidades laborales y de negocios. Un técnico soldador, un electricista, un plomero, constituyen en este momento una necesidad para las empresas que allí trabajan.

La empresa japonesa Astillero Tsuneishi Paraguay SA, por ejemplo, tiene problemas para cubrir vacancias de nivel técnico. En este momento cuenta con 125 empleados y su proyección para el 2015 es de 1.000 funcionarios.

En Villeta no hay una escuela de oficios, las autoridades locales no se preocupan por capacitar a sus jóvenes para que puedan aprovechar oportunidades laborales.

Las empresas, si no consiguen técnicos en Villeta, los van a buscar en otros sitios. No van a detener planes de producción o expansión esperando que las autoridades de la ciudad se decidan a invertir en la formación de los jóvenes.

La única escuela de soldadura del distrito se encuentra en el astillero “La barca del pescador” como resultado de una iniciativa privada.

El río en condiciones naturales

A lo largo de la década de 1980, técnicos de los países que comparten la hidrovía Paraguay-Paraná debatieron extensamente sobre la supuesta necesidad de realizar obras de rectificación en el cauce de los ríos. Eran obras costosísimas.

Organizaciones no gubernamentales ambientalistas cuestionaron duramente los proyectos diseñados a base del modelo aplicado en Estados Unidos en el río Mississippi.

Felizmente no hubo plata para financiar los proyectos, gracias a eso hoy todavía podemos contar con un recurso natural en condiciones ecológicamente sustentables.

El sector privado se adaptó a las condiciones del río. Los presagios de destrucción no se cumplieron.

A diferencia de Estados Unidos, aquí las embarcaciones se adaptaron al río y no viceversa.

En este momento, la industria fluvial del Paraguay apunta a la construcción de embarcaciones para satisfacer las necesidades de la región.

Y Villeta es el referente obligado. Lo que puede observarse en el tramo que lleva a Alberdi es impresionante, queda pendiente el desafío de que los villetanos sean realmente beneficiados con los cambios que se van sucediendo.

roque@abc.com.py