La gente conoce poco este lugar, y seguramente cree que aquí hay solamente manantiales, pero además del Ykua Ita existe un chorro que cae de unos dos metros, de agua intensamente fría, especial para refrescarse en el verano, así como la naciente misma de estos cursos de agua, ubicada un poco más arriba entre las piedras y los árboles, porque este lugar ya es pleno cerro, aunque aún forma parte del ejido urbano. Palabras más, palabras menos, es la explicación que dan unas pobladoras itacurubienses que accedieron a mostrar el sitio a ABC Revista, con la sorpresa de que nada más entrar ya aparecieron las plantas de yvapuru˜ cargadas de frutas.
“Es una riqueza anexa, una sorpresa para quienes nos visitan”, bromea una de las lugareñas, aunque aclara que en este momento no están buscando exactamente “turistas”, sino preservar el lugar para bien de la ciudad y su población, y en especial, para las generaciones futuras. El agua de uno de los manantiales es potable, una fuente de auxilio para cuando el calor y la sequía aprietan o cuando, por algún motivo, colapsa el sistema de agua corriente de la ciudad.
La reserva del Ykua Ita se encuentra (yendo de Asunción) a la entrada misma a la zona urbana de Itacurubí de la Cordillera, a la altura del Km. 86,800, donde hay que ingresar a la derecha (hacia el sur) por la calle “W. Segovia” y recorrer unos 400 m, hasta llegar a una canchita de fútbol, donde ya empieza el área de ykua. A la izquierda hay una especie de quincho y un tatakua, que completan el sector de esparcimiento formado por los vecinos.
Allí mismo ya empiezan a aparecer las primeras plantas de yvapuru˜, y continúan hasta cerca del Ykua Ita, unos cien metros más allá, y más plantas están semiescondidas en el denso follaje que cubre el cerro metros más arriba. Según datos oficiales, el Ykua Ita está a 147 m sobre el nivel del mar, y su vecino y casi “hermano” Ykua Chorro, a 155 m sobre el nivel mar. En ese ambiente húmedo y de altura, las plantas de yvapuru˜ están como en el paraíso.
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Características
Con relación a las características de esta fruta, algunos sitios de internet, como EcuRed, que cita a su vez a otras fuentes similares, señalan que “es una planta nativa de la Mata Atlántica, en Brasil, pero se encuentra también en el Paraguay, donde se lo conoce por el nombre guaraní de yva puru o yva hu. Yvapuru˜: yva, fruta; puru˜, palabra onomatopéyica que reproduce el sonido de la fruta al morderla: pururu˜. También hay ejemplares nativos en la provincia argentina de Misiones y en Bolivia, donde su distribución natural corresponde al departamento de Santa Cruz, en áreas secas o subhúmedas abajo de los 1.700 m de altitud, dentro de Bolivia”.
En cuanto al fruto y sus utilidades, se indican que la fruta del yvapuru˜ “corresponde a la clasificación de las bayas. Es de cáscara delgada y lisa, mientras que su pulpa es blanca y jugosa, de sabor agridulce. Se consume directamente como fruta fresca, pero también se preparan refrescos, mermeladas, licores, vinagres caseros y otros. Además, la cáscara del tallo y del fruto es una eficaz medicina para la diarrea”.
Por su parte, nuestro ya fallecido colega y compañero Caio Scavone, especialista en hierbas medicinales, dejó escrito que el yvapuru˜ “es un árbol pequeño que crece hasta unos 3 m de altura y tiene la singularidad de tener sus negruzcas frutas adheridas al tronco. Su nombre científico: Plinia trunciflora. Se desarrolla muy bien en los bordes de los bosques, las sabanas y a orillas de los cursos de agua de la zona central y en Itapúa”. Y en cuanto a sus propiedades medicinales señalaba que “sus hojas sirven para controlar la diarrea; son astringentes. Se usan para calmar los dolores y problemas estomacales. La cáscara de sus frutas maduras y su corteza se usan contra la disentería”.
Incluso, dejó algunas recetas: “Unos 15 g de sus hojas en cocción por cada litro de agua es una dosis recomendada. Su cáscara y su corteza se pueden usar 10 g (5 g de cada parte) por litro de agua en infusión para controlar la disentería. Se puede cosechar sus hojas en cualquier época del año, y fructifica en el verano”.
¿Se salvará el bosque?
El sitio del Ykua Ita saltó al primer plano de los diarios hace unos días, al conocerse que la circunvalación prevista para Itacurubí en el marco de la ampliación de la ruta PY02 iba a pasar exactamente por encima de la naciente de los manantiales mencionados y por el medio del bosque de la reserva ecológica, declarada así por resolución municipal, lo que hizo saltar la alarma y generó la reacción de los pobladores. El nuevo asfaltado debería pasar 100 m por encima de ese sitio para asegurar la supervivencia del ecosistema del Ykua Ita, incluido el bosquecillo de yvapuru˜. En el año 2000 (Ley 1625), el Congreso Nacional expropió en el sitio dos fincas, con un total de 21.437 m2 a favor de la municipalidad local, justamente para proteger los manantiales. La mitad de la indemnización ya se pagó a uno de los propietarios, y está pendiente de pago la otra mitad, según fuentes municipales.
Autoridades ministeriales han anunciado que se modificará el trazado de la ruta. Los vecinos no se fían y se mantienen –dicen– en pie de guerra. Por las dudas, habría que visitar este santuario de la naturaleza cuanto antes, ahora que aún está entero. Y, con suerte, se podría encontrar todavía las deliciosas frutas silvestres descriptas.
Texto y fotos jobenitez@abc.com.py
