Pinchazos para alentar

La afición puso “todo de sí” para estar en la cancha el pasado 5 de setiembre. Dos pinchazos de la vacuna anticovid-19 habilitaban a 5.700 aficionados a acceder al estadio Defensores del Chaco para alentar a la Albirroja en el primer partido con público de eliminatorias del Mundial Qatar 2021, luego de las restricciones por pandemia para evitar la propagación del coronavirus. La fiesta parecía perfecta hasta que sobre el arco norte cayó la noche cuando los hinchas recibían la “tercera dosis” con un amargo empate ante Colombia.

Selfie en las gradas.
Selfie en las gradas.

La odisea del hincha que quería presenciar la justa entre Paraguay y Colombia comenzaba con el registro y obtención del mentado carnet de “Hincha Seguro” a través del sitio web de la Asociación Paraguaya de Fútbol. Al llenar los datos como número de cédula de identidad y otros, saltaba automáticamente la tarjeta virtual de color verde a quienes tenían las dos dosis y naranja para los que tenían solo una.

Los “naranja” podían adquirir sus entradas, pero debían presentarse a la cancha con el test de antígenos con resultado negativo en las últimas 24 horas.

El primer obstáculo era que, pese a tener las dos dosis, los aficionados aparecían como “naranja” y era, según explicaron, por la lentitud por la actualización de los datos de parte del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS). Entonces, no quedaba otra que ir hasta el lugar de ventas de entradas con el carnet de vacunación y una vez constatados los datos había “luz verde” para poder adquirir los ansiados tiques.

El día D

De las plazas habilitadas (5.700, el estadio tiene capacidad para unos 37.000 espectadores), finalmente hubo 4.600 ingresantes, incluidos ya los aficionados colombianos que coparon el sector de preferencias E.

Los sectores con más aficionados paraguayos fueron preferencias y gradería norte. En gradería sur hubo, como máximo 10 personas.

Era el sector destinado a los “naranja”, es decir, a los que solo tenían la primera dosis de la vacuna. La escasa concurrencia en esa parte fue tal vez porque era “demasiado gasto” para ir a presenciar un partido con la afición en contra de su técnico Eduardo Berizzo, con la calculadora en mano y la posibilidad de clasificación cada vez más lejana.

Aun así, el público presente alentó al equipo en el cuarto combo de las Eliminatorias del Mundial Qatar 2021.

A las 16:00 se abrieron los portones y la afición comenzaba a llenar las butacas tricolores del tradicional estadio del barrio Sajonia. El dispositivo de seguridad no tuvo mucho trabajo que hacer, de alguna manera por la poca cantidad de público, se avizoraba una jornada tranquila en ese aspecto.

Los parlantes del estadio pasaban polca paraguaya y cumbia nacional (Kchiporros, Los Verduleros y otros), y alrededor de las 17:00 y minutos, el tradicional calentamiento de ambos equipos en el césped verde inmaculado ya infundía los nervios al hincha. Pelota va, pelota viene; los albirrojos concentrados iban y venían peloteando y practicando disparos al arco. Terminada la faena, de vuelta a vestuarios y a esperar la hora de la verdad.

Poco antes de las 18:00, los combinados paraguayo y colombiano entraron a la cancha. Esta vez no hubo bombas de estruendo ni papeles picados de bienvenida, solo los consabidos himnos de cada país y un minuto de silencio en recordación a las víctimas del covid-19.

No hubo chipa

Además de las bombas de estruendo también estuvieron ausentes los tradicionales chiperos. Nada de gritar “¡chipa!”, arrojar el dinero graderías abajo para recibir a cambio una o dos argollas de chipa envueltas en polietileno en vuelo contrario. Para quienes padecían de calor intenso, las cantinas habilitadas ofrecían agua y gaseosas, pero solo en vasitos, nada de botellas para evitar agresiones con objetos contundentes, y el menú era pororó.

En los primeros 25 minutos, el encuentro estuvo aburrido. A partir del minuto 30, los ánimos comenzaron a cambiar cuando por medio de una magistral jugada de Ángel Romero con túnel incluido a Davinson Sánchez terminó con el gol de Tony Sanabria en el minuto 40, el Defensores fue una fiesta. Paraguay se fue a vestuarios tirando la calculadora. Pero la algarabía duró poco cuando al minuto 8 del segundo tiempo, el colombiano Juan Guillermo Cuadrado clavó la pelota de penal en el arco de Antony Silva para marcar el 1 a 1 que se mantuvo hasta el final.

El pitazo que marcó el término del partido dejó a una afición albirroja decepcionada que calculadora en una mano y la ira en la otra coreaba “Fuera, Berizzo”. El modo covid de alentar pudo haber sufrido varias modificaciones, pero el espíritu de reclamo y los altibajos anímicos de la afición son y parece que serán moneda corriente en el mundo futbolístico paraguayo, que esa vez salió con un tercer pinchazo aplicado por los colombianos.

mescurra@abc.com.py