América del Sur tiene dos corazones

“Mañana amanece” se denomina la puesta de Joaquín Sánchez curada por Adriana Almada. Se compone de diversas piezas realizadas por el artista en distintas épocas y contextos de su vida. Casi antológica, no retrospectiva, aclara Sánchez, esta exposición reúne obras importantes para él, que marcaron fuertemente su carrera.

Makech, obra de Joaquín Sánchez.
Makech, obra de Joaquín Sánchez.Pedro González, ABC Color

Ser migrante: Joaquín Sánchez por el mundo

“Yo salí de Paraguay muy joven y viví en varios países, como México, Francia, Bolivia, pero fue ahí donde más tiempo me quedé”, relata Joaquín. Fue justamente esa distancia del Paraguay la que siempre le dio una cercanía para poder trabajar con la historia, tanto del país y sus guerras, como la íntima, confiesa.

Formar parte y empaparse de otras historias, otras culturas, lo marcó profundamente en su camino artístico. “Yo soy de Barrero, Eusebio Ayala. A mí la Guerra de la Triple Alianza me tocó muy personal e íntimamente, porque la Batalla de Acosta Ñu se desarrolló en la casa de mis abuelos, por un lado, y por otro, mis abuelos eran excombatientes de la Guerra del Chaco”, revela.

Vive actualmente en La Paz, una ciudad muy alta, muy diferente a las de nuestro país, pero al mismo tiempo con muchas cosas en común. Confiesa que, como país limítrofe, Bolivia siempre le dio mucha curiosidad, y desde que fue quedó encantado. “En Bolivia yo entendí lo que es ser guaraní”. Allí tuvo mucho contacto con comunidades indígenas y esa relación ha sido muy importante para él.

El corazón de América del Sur

En su obra hay una recurrencia constante al corazón. ¿Cómo nace esto? Cuenta Joaquín una anécdota al respecto: “Siempre nos dicen que Paraguay es el corazón de América del Sur, pero resulta que, una vez en Bolivia escucho que también decían que Bolivia era el corazón de América del Sur. Y qué bueno, ¿por qué no? Tener dos corazones”.

Dicen que los paceños tienen un corazón más grande porque viven en un lugar muy alto, relata, y agrega que eso también fue marcándolo y haciendo que el corazón se insertara en su obra de una manera muy orgánica. También de niño le decían que había nacido muy prematuramente y por eso no debía correr mucho, “¡cuidado, tu corazón!”, era una constante. “La primera escultura que yo hice en la escuela de arte ha sido un corazón”, recuerda.

Ha trabajado corazones en diferentes tamaños y materiales. En la exposición se observan unos de madera pirografiada, otros de metal dorado, otros en plata. También está presente “Mbói pire”, video de un viaje que hizo navegando por el lago Titicaca en un corazón transparente de látex y sin saber nadar. “Fue como tener solo la protección del corazón, un viaje hacia los propios miedos”.

La riqueza del sur

En la muestra abunda el brillo. “Me gusta ir a este momento de la historia en que decimos lo que significa el overa, ir a esa materialidad pura y ese brillo. El encuentro entre el plateado y el dorado me gusta mucho, es el encuentro entre Paraguay y Bolivia”.

En este marco brilla “Collita”. Explica el artista que se trata de una canción, un himno poema muy popular de los paceños; cuenta la historia que collita vive rodeada de montañas y tiene el corazón de una flor. Es una pieza de hace 15 años, una pieza única e imponente del poema bordado.

También Makech, un insecto vivo al que en forma de ritual los mayas atavían con joyas, es captado por Joaquín y forma parte del brillo de la muestra en foto y video. Un libro sobre su obra se encuentra a la venta en el Museo del Barro y en la galería BGN Arte, donde se puede visitar la exposición hasta fines de agosto.

Más info

Instagram: @bgnarte @art.joaquinsanchez

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