“Cerro Corá, atalaya del martirologio patrio. Cumbre ideal que eligió el Mariscal López para el holocausto de su vida. Ha encontrado en Televisión Cerro Corá la voz sonora que lo enaltece y lo magnifica…”. Era la frase que resonaba en los oídos y hasta los más entrados en edad repetíamos como si fuera una poesía durante toda la década del 60 y 70. Se la escuchaba los siete días de la semana, los 365 días del año, cuando llegaba la medianoche y terminaba la transmisión diaria del Canal 9, en la era del blanco y negro.
Los televisores se apagaban en principio hasta las 17:00 del día siguiente y se mantenían en silencio cubiertos con una carpeta de croché. No obstante, la nueva década del setenta ya recibió el saludo de una programación desde el mediodía al prender la televisión en la vida de los paraguayos.
Salvo los domingos, no había emisión matinal. Pero cada semana esa caja maravillosa, identificada en aquellos tiempos como “niñera electrónica”, incluso en la publicidad de algunas marcas de televisión, generaba el bullicio nocturno en las casas de los barrios. Cada día de la semana había un programa obligado de ver después del noticiero Hora 20, conducido de lunes a sábados por Héctor Velázquez, Susana Ibáñez Rojas y los trazos que dibujaba sobre el mapa el “Hombre del Tiempo”, el Prof. Fermín Villalba, con el pronóstico meteorológico.
Los enlatados de la época eran la gran atracción de jóvenes y adolescentes: La mujer maravilla, La mujer biónica, El hombre nuclear, Petrocelli, Kojak, Los intocables.
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Otros títulos inolvidables que marcaron a generaciones: Bonanza, La Familia Ingalls, Sérpico y, en los años 80, Dinastía.
Son los recuerdos que nos revolotean en la mente al abrir las páginas de esta joya bibliográfica, impresa en Mercurio SA bajo el sello de Servilibro.
Nacimiento y significado de la TV
Los autores del libro son los investigadores Hugo Díaz y Rafael Gunsett, quienes se adentran en el mundo de la televisión paraguaya. La obra fue idea del director general del canal, Marcelo Fleitas, con el apoyo de Andy del Puerto, gerente de Producción, y Carlos Troche, gerente de prensa de Canal 9 SNT. Aunque se realizó un lanzamiento previo, la presentación oficial del libro se realizará este año durante la Feria Internacional del Libro.
La historia de la televisión paraguaya comienza el 29 de septiembre de 1965 con la fundación misma del Canal 9 TV Cerro Corá, fecha recordada hoy como el Día de la Televisión Paraguaya. Era un pequeño estudio ubicado en el edificio Independencia, en Independencia Nacional entre Mariscal Estigarribia y 25 de Mayo, en el centro de Asunción. Luego se buscó el punto más alto de la ciudad, que entonces era el edificio del IPS, de Pettirossi y Herrera, para que la señal llegara a 30 kilómetros a la redonda. “Era más que suficiente para comenzar. La infraestructura y la tecnología eran básicas, pero ya representaban un avance importante para el Paraguay”, dicen los autores en el libro sobre el primer estudio de TV.
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No obstante, los inicios de la televisión en el país como una verdadera aventura y un sueño se pueden buscar en 25 televisores que tenían personas con poder adquisitivo que lograron interconectarse, según lo relataba Enrique Biedermann. Y desde esos inicios, un hecho que siempre marca la vida de todos los paraguayos, como lo es la festividad de la Virgen de los Milagros de Caacupé, formó parte de ese ensayo.
Los autores destacan que “más allá de una novedad tecnológica, la aparición de Canal 9 TV Cerro Corá sentó las bases para el desarrollo de un medio de comunicación que se afianzaría como centro de la vida social, cultural y política del país”. Permitió “modernizar la comunicación masiva y ofrecer nuevas formas de entretenimiento y educación...”.
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Mario Ferreiro, en uno de los prólogos, cita que cualquiera que haya superado cierta edad ha vivido los mejores momentos con la “pantalla mágica”. Entre los hechos trascendentales transmitidos menciona la llegada del hombre a la Luna (1969), la Albirroja campeona del Juventud de América (1971), la voladura del canal del río Paraná para la represa de Itaipú (1978), y la primera Libertadores de Olimpia, así como la final del Roland Garros, en 1979.
La pantalla transmitió momentos de júbilo y las peores tragedias, tales como la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989 y la tragedia del Ykua Bolaños en 2004. De hecho, el libro bucea en los hechos hasta el 2025, ocasión de los 60 años: los mundiales del fútbol, las dos visitas papales, de Juan Pablo II y Francisco, y las celebraciones del Bicentenario de la Independencia.
Para Marcelo Fleitas, presidente del Directorio del SNT, uno de los logros más destacados es la “capacidad para servir como un puente entre los ciudadanos y la información, desempeñando un papel crucial durante momentos decisivos de la historia nacional”.
Asegura que “no es simplemente un canal de televisión; es un pilar fundamental en la historia del Paraguay. Cada día que pasa continuamos escribiendo juntos esta historia compartida, llena de desafíos, logros y un profundo amor por nuestra nación”.
Made in Paraguay
Pero el eje central del trabajo no gira en torno a esos programas, sino que destaca la producción nacional.
El libro destaca en sus páginas todos los capítulos de la producción nacional año tras año, con sus protagonistas principales y referentes a través de las décadas. Es un verdadero archivo y catálogo de todo lo realizado en la televisión paraguaya a través del SNT.
Andy del Puerto, gerente de producción, menciona que “las grandes figuras históricas de la televisión paraguaya se formaron en el SNT y desde ahí se proyectaron a otros medios. El archivo del canal da testimonio no solo de los primeros programas nacionales realizados en Paraguay y en estos 60 años, sino de la pluralidad de estilos y formatos que han acompañado a las familias paraguayas desde sus inicios hasta hoy, incluyendo la cobertura de las noticias más importantes, concursos y programas de entretenimiento, programas de humor y telenovelas, transmisiones y programas deportivos en vivo y grandes coberturas de eventos y acontecimientos nacionales”.
Esta prolífica producción ni siquiera halló obstáculos en un suceso triste en la vida del canal: la caída de la antena durante una tormenta el sábado 21 de marzo de 1998. Aún así, el canal siguió con su programación. Por ejemplo –recuerda Del Puerto– el programa El Conejo se emitió al día siguiente desde el teatro 5ª Avenida y los noticieros pudieron emitirse también desde el lunes en sus horarios habituales.
Un ícono urbano
Un verdadero ícono urbano de Asunción ha representado por décadas el arbolito de luces de Navidad en la antena del canal. El primer encendido nació en 1972, iluminado cada año desde el 1 de diciembre en las noches de Asunción, con lluvia, neblina o bien despejado. “Se trata de un trabajo que, desde aquellos años, demandó gran destreza técnica y coordinación, ya que se realizó siempre de manera manual y en las alturas, soportando a veces fuertes vientos al momento del montaje”, comenta Andy del Puerto.
El símbolo asunceno dejó de encenderse este último diciembre, pues la torre se encuentra en su proceso final de desmontaje, dado que al ingresar a la era de la televisión digital la antena montada para la anterior TV analógica dejó de ser requerida para las emisiones al aire, explica.
No obstante, como todo medio de comunicación los desafíos ante el auge de la tecnología son muchos y el canal promete seguir escribiendo la historia paraguaya a través de la pantalla y sus diversas plataformas.
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