La canasta mecánica

La canasta mecánica
La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

EL RELATO HOTIL --  Es increíble que las opiniones con verdades a medias atrapan a la gente. Muchas personas son engatusadas por bravuconadas dichas en forma pública, como si se tratara de gestos de valentía.

Por ejemplo, decir barbaridades contra el Papa, la religión, la oposición, etc., etc. usando un relato violento que apela a emociones intensas como el miedo, la ira y la frustración, mientras se ofrece supuestas soluciones simples y rápidas a problemas complejos. Esto genera una falsa sensación de control y seguridad. Además, este tipo de discurso fomenta la polarización, creando un enemigo común: nosotros contra ellos que deshumaniza al adversario, valida prejuicios y conecta con el resentimiento acumulado de la audiencia, facilitando la identificación con el agresor.

Consultada la IA refiere que el discurso violento busca dominar, intimidar, someter, lo que satisface la necesidad de control de quien lo utiliza y de quien lo consume.

Donald Trump, lo mismo que Javier Milei, ciertos periodistas oficialistas y sus fanáticos seguidores que defienden la extrema derecha, ofrecen un relato semi épico, onda Dios, Patria y Familia, con respuestas dicotómicas y directas: buenos versus malos. Las Ong de porquería versus la administración de un gobierno nacionalista que defiende una supuesta soberanía mundial, embadurnada por la corrupción y la ineficiencia.

El discurso violento, que también inunda las redes, refuerza la identidad del grupo al culpar de los problemas a un enemigo externo (inmigrantes, gente pobre que es pobre porque no quiere trabajar, el comunismo, China, la ONU, etc.) lo que crea un sentido de pertenencia y superioridad.

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El relato violento intimidante, utiliza insultos, descalificaciones, gritos, sarcasmo y amenazas para generar miedo, culpa o vergüenza en los demás.

El tilingo del micrófono, demuestra algo que los estudios avanzados del cerebro humano describen como el trastorno explosivo intermitente con brotes repentinos y reiterados de conductas impulsivas, agresivas y violentas o arrebatos de agresividad verbal. Las reacciones son muy exageradas, la violencia verbal, el maltrato a las personas entrevistadas y a la audiencia u otros berrinches temperamentales, pueden ser síntomas de trastorno explosivo intermitente.

La violencia no es un comportamiento natural del ser humano, sino que se trata de un producto cognitivo y sociocultural alimentado por lo roles sociales, los valores, las ideologías, los símbolos, etc. La violencia es una conducta aprendida y con una gran carga de premeditación e intencionalidad. La forma de actuar violenta no existe en ninguna otra especie animal, solo en la persona humana y genera disfunción social, es relacional y utilitaria.

Gracias a personas, comunidades y organizaciones que luchan por la defensa de los derechos humanos, hoy disponemos de muchas herramientas para fomentar un mundo menos violento y cruel. Son instrumentos de vida que podemos aprender, practicar, desarrollar y transmitir. Es decir, podemos educar en la no violencia desde el propio comportamiento, en la forma como expresamos nuestras emociones e ideas, para disminuir el salvajismo, para no causar daño a otros semejantes.

carlafabri@abc.com.py