24 años cuidando historias, no solo prendas

De Europa a Paraguay, un legado técnico y familiar dio origen a Tintorería Española, una empresa que convirtió el cuidado textil en oficio y vocación.
De Europa a Paraguay, un legado técnico y familiar dio origen a Tintorería Española, una empresa que convirtió el cuidado textil en oficio y vocación.

La historia de Tintorería Española no se inicia con la apertura de un local, sino con una vocación que cruzó el océano Atlántico.

“Comienza en Europa”, cuenta Julio Edgar Velilla, presidente de la empresa, al recordar a su abuelo materno (Julio Periaguez), químico industrial, que llegó a nuestro país contratado por una de las textiles más importantes de la época.

En Paraguay, la tintorería aún no existía como servicio especializado, y Periaguez trajo conocimiento técnico y una forma rigurosa de entender el cuidado de las prendas.

Tras años de experiencia, Julio Edgar decidió abrir su propia tintorería y sentó las bases de un oficio que se convirtió en legado familiar.

Julio Edgar Velilla, presidente de Tintorería Española.
Julio Edgar Velilla, presidente de Tintorería Española.

“Ese saber fue transmitiéndose, y desde joven adquirí una formación profunda en el rubro”, explica.

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Aunque durante un tiempo se dedicó a otras actividades empresariales, el llamado de la tradición reapareció en 2002, durante un viaje a Encarnación.

Así nació Tintorería Española, un nombre que rinde homenaje directo a esa herencia europea marcada por la precisión, el respeto por los materiales y una auténtica obsesión por la calidad.

Pero ¿qué diferencia a una tintorería de una lavandería? Para Julio Edgar, el secreto está en la especialización.

“Una lavandería tradicional trabaja con procesos uniformes orientados al volumen. En cambio, una tintorería profesional evalúa cada prenda de manera individual”, explica.

Cada prenda es evaluada de manera individual, siguiendo un protocolo que prioriza conservación, precisión y durabilidad.
Cada prenda es evaluada de manera individual, siguiendo un protocolo que prioriza conservación, precisión y durabilidad.

En Tintorería Española, cada pieza es analizada desde la recepción: se revisa su estado, se identifican riesgos y se define el tratamiento más adecuado según su composición.

“Nuestro objetivo no es solo limpiar, sino preservar la calidad y prolongar la vida útil de la prenda”, afirma.

Esa filosofía se sostiene en procesos rigurosos. Cada prenda atraviesa cinco instancias de verificación: recepción, desmanche, lavado, planchado y control final.

“En Tintorería Española ofrecemos un servicio de alta calidad sustentado en un sistema de lavado único en Paraguay, diseñado específicamente para conservar la forma, el color y la textura original de cada prenda. No se trata solo de limpiar, sino de preservar”, revela.

Además, utilizan productos ecológicos, hipoalergénicos y quitamanchas de alta calidad, entregando así un resultado increíble que es altamente valorado por los clientes.

La confianza es otro pilar. “Hasta la fecha, no hemos perdido ninguna prenda”, señala Julio Edgar.

Más que limpiar, Tintorería Española protege memorias: cada pieza tratada es una historia que merece preservarse.
Más que limpiar, Tintorería Española protege memorias: cada pieza tratada es una historia que merece preservarse.

El registro detallado desde el primer momento evita confusiones y aporta transparencia.

Si el proceso se realiza íntegramente en la empresa, se asume la responsabilidad ante cualquier eventualidad.

Con 24 años en el mercado, Tintorería Española representa consolidación y coherencia.

Sus directivos han invertido en tecnología y capacitación, pero mantienen intacta su esencia: tratar cada prenda como única.

Porque, como resume el presidente de la empresa, no se trata simplemente de lavar ropa, sino de cuidar historias.

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IG: tintoreriaespanolapy.