En su centenario, la fiesta encontró en Munich Ultra a un aliado que no buscó protagonismo propio, sino integrarse al corazón del espectáculo para potenciarlo y convertir cada jornada en un recuerdo imborrable.
“La narrativa del carnaval perfecto se construyó integrando a Munich Ultra como parte activa del show, donde el brillo y el baile encontraron su máxima expresión equilibrados por nuestra refrescancia y sabor”, explica Valeria Bogado, gerente de marketing de Munich Ultra.

Con esa premisa, la marca acompañó cada noche como un componente más de la celebración. “Desde la primera noche hasta el gran final del 14 de febrero, generamos una experiencia inmersiva que permitió al público vivir el centenario con toda la intensidad y el ritmo que la fiesta exigía. Fuimos el componente esencial que transformó cada noche en una vivencia memorable y perfecta”, afirma con orgullo.
Uno de los grandes desafíos fue lograr una integración genuina con el desfile y las comparsas, respetando el protagonismo cultural del carnaval.
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En ese sentido, Valeria indica que “Munich Ultra tuvo un claro objetivo: acompañar el show para potenciar el evento, posicionándose como aliado estratégico de la tradición”.

La presencia de la marca no se limitó al consumo, sino que buscó amplificar la identidad local. “Con nuestras latas de edición limitada, no solo vendimos un producto, sino que promocionamos activamente el carnaval y la identidad de la ciudad de Encarnación”, subraya.
Esa coherencia se reflejó en cada noche del sambódromo. “En cada show nos enfocamos en fomentar la experiencia del público, asegurando que nuestra marca fuera un motor que elevara el espíritu de las comparsas y el brillo cultural”, destaca la gerente de marketing, señalando que el verdadero valor estuvo en acompañar sin invadir, en sumar sin opacar.

La edición número 100 dejó aprendizajes claros para la marca. “Esta edición 100 reafirma que el éxito en eventos de gran escala radica en la experiencia compartida: el público ya no solo busca ver un show, busca ser parte de él”, opina.
En ese vínculo emocional, Munich Ultra encontró su rol. “El gran aprendizaje es que nuestra refrescancia y sabor son el vínculo emocional que potencia la fiesta. Cuando la marca potencia el brillo y el ritmo de la fiesta, deja de ser un producto para convertirse en un recuerdo memorable”, alude.

Mirando hacia el futuro, la apuesta es clara y ambiciosa. “Para el futuro, la clave es seguir rompiendo la barrera entre el escenario y el espectador, asegurando que donde haya una gran celebración en el país, Munich Ultra sea la experiencia que la haga perfecta”, asegura.
Y si el cierre del carnaval tuviera que resumirse en una sola imagen, la marca ya la tiene grabada. “La postal es el brindis de miles de personas alzando nuestras ediciones limitadas bajo las luces del sambódromo”, manifiesta.

“Es el choque de latas que se funde con el ritmo de los tambores. Una imagen grabada en el alma donde el brillo, la emoción y la frescura de Munich Ultra se vuelven un recuerdo inolvidable: el de haber vivido el carnaval perfecto”, finaliza Valeria, quien brinda por los 100 años del carnaval encarnaceno que se celebró por todo lo alto.
