La canasta mecánica

La canasta mecánica
La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

RITUALIDAD Y CEREMONIAS - El equinoccio de marzo es el evento astronómico que marca el fin del verano y el inicio del otoño. Ocurre cuando el sol se alinea sobre el ecuador terrestre, y es igual la duración del día y la noche en todo el planeta. Tuvo lugar el 20 de marzo en el Hemisferio Sur y se dará el 23 de septiembre  en el Hemisferio Norte.

Mi amiga Carmela me invitó a un encuentro ritual en su casa para celebrar el equinoccio y nuestra conexión con la Madre Tierra. Me contó que el significado trascendente del equinoccio radica en el equilibrio perfecto entre la luz y la oscuridad, simbolizando la armonía entre fuerzas opuestas día/noche, consciente/inconsciente, masculino/femenino. Me enteré que el equinoccio también es un portal energético de renovación, introspección y transformación, ideal para sembrar nuevas intenciones, soltar lo viejo, agradecer y purificar el hogar con una limpieza profunda.

La neurociencia indica que la necesidad de rituales es innata y fundamental para el ser humano, porque proporcionan estructura, orden y tranquilidad al cerebro en entornos caóticos. Actúan como anclas que reducen la ansiedad, ofrecen previsibilidad ante la incertidumbre, calman la mente, disminuyen el miedo a lo desconocido, generan sentido de comunidad y facilitan el duelo y las transiciones.

El filósofo Byung-Chul Han, en su ensayo: La desaparición de los rituales. Una topología del presente, destaca, sin nostalgia, la importancia incluso de los ritos menores, como las costumbres sociales, las buenas maneras. “Los gestos de cortesía ejercen gran poder sobre nuestros pensamientos, y son un remedio tanto para el mal humor como para los malestares estomacales si se practica amabilidad, benevolencia y alegría: los movimientos necesarios para ello -reverencias y sonrisas- tienen de bueno que hacen imposibles los movimientos opuestos de cólera, desconfianza y tristeza.

Han dice que la falta de formalidad no deviene en una mayor comodidad o relajación del trato ni tolerancia. Cuanto más descortés es una sociedad, más pervertida se vuelve. Si se relajan las formas, se tensan los fondos, y no ganamos más libertad ni respeto mutuo, como salta a la vista. Según el filósofo, el rito desactiva todos los procesos productivos que priorizan la utilidad. Llama la atención sobre el fenómeno imparable del datismo, que “también se encuadra en esa dinámica deshumanizadora y productiva. El ser humano abdica como productor de saber y entrega su soberanía a los datos”. Se refiere a la brutal irrupción de la técnica y de las exigencias “productivas” en los ejércitos, que exige que los militares sean más soldados (por el sueldo) que guerreros (por la lucha y la honra). Los efectos pueden resumirse en el aumento exponencial de la crueldad de los conflictos bélicos.

El pensador también aborda la necesidad de mantener rituales en lo amatorio. Dice que cuando el amor prescinde del rito, del cortejo, de las formas y el pudor, y solo busca “su productividad” terminamos dejando atrás la seducción, el erotismo y nos sumergimos en la vil pornografía degradante.

Es que lo ceremonial hace que lo ordinario se vuelva especial y lo especial, extraordinario.

carlafabri@abc.com.py