Así transforma La Bomba la experiencia de compra para personas con TEA

Supermercado La Bomba apuesta por la inclusión de las personas con trastorno del espectro autista (TEA).
Supermercado La Bomba apuesta por la inclusión de las personas con trastorno del espectro autista (TEA).Gentileza

La inclusión aún representa un desafío en muchos ámbitos de la vida cotidiana, pero algunas empresas comienzan a dar pasos firmes hacia un cambio real.

Ese es el caso de Supermercados La Bomba que decidió asumir un rol activo en la construcción de espacios más accesibles para todos, especialmente para personas con trastorno del espectro autista (TEA).

“Para nosotros, ser una empresa inclusiva no es una declaración, es una responsabilidad”, declara Gustavo Lezcano, directivo de La Bomba, porque ir al supermercado puede ser una actividad rutinaria para muchos, pero no necesariamente para todos.

Las luces intensas, los ruidos constantes y la dinámica acelerada pueden convertirse en una experiencia abrumadora para personas con TEA.

En ese sentido, Lezcano destaca que el enfoque de la empresa parte de una premisa fundamental. “Entendemos que cada cliente vive la experiencia de compra de manera distinta”, afirma.

Esto implica repensar no solo los espacios físicos, sino también la forma de interactuar. “Asumirnos como una empresa inclusiva significa ponernos en el lugar del otro y actuar en consecuencia”, sostiene.

Acciones concretas que marcan la diferencia

Lejos de quedarse en intenciones, La Bomba implementa medidas específicas que apuntan a generar entornos más amigables.

Entre ellas, la creación de momentos con menor estímulo sensorial -reduciendo ruidos y suavizando la iluminación cuando es posible-, así como la capacitación del personal en atención empática y comunicación clara.

También se incorporaron criterios de flexibilidad en las cajas, priorizando situaciones que requieren mayor acompañamiento.

Todo esto acompañado de un trabajo interno de concienciación para que cada colaborador comprenda el impacto de sus acciones.

Porque, como señala Lezcano, “un supermercado no es solo un lugar de compra, es un espacio de convivencia social”.

Un proceso en construcción

“Hemos empezado a dar pasos concretos, entendiendo que esto es un proceso de mejora continua”, explica.

En ese camino, uno de los aprendizajes más relevantes fue entender que no existen medidas universales.

“No hay soluciones estándar, cada persona es distinta. Esto nos obliga a escuchar más, observar más y mejorar constantemente”, sostiene.

Quizás uno de los aspectos más destacados de esta iniciativa es el enfoque cultural que busca instalar la empresa.

No se trata de acciones aisladas, sino de construir una lógica interna donde la inclusión forme parte del día a día.

En palabras de Lezcano, hay que “promover una cultura interna donde la inclusión no sea una excepción, sino la norma”, porque “la inclusión no requiere grandes inversiones, sino una gran actitud”.

El verdadero impacto está en generar entornos donde todas las personas puedan desenvolverse con mayor comodidad y dignidad. Y en ese camino, cada gesto -por pequeño que parezca- cuenta.