La canasta mecánica

La canasta mecánica
La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

ENFERMEDAD DE NUESTRO TIEMPO-El Papa León XIV pronunció un profundo discurso, en un repleto Estadio de Montjuic, en Barcelona, España. Se refirió a la fatiga de fe y al cansancio de vivir como una gran enfermedad de nuestro tiempo, cuando la realidad, a menudo, parece demasiado pesada y difícil, lo que lleva a las personas a apagarse y desconectarse por temor a enfrentarla.

“Hay momentos de oscuridad y de sufrimiento que nuestra sociedad hace callar, porque algunos modelos culturales nos quieren siempre vencedores y perfectos y, por eso, el límite, la fragilidad y el dolor deben ser eliminados, confinados al silencio ensordecedor de la soledad o incluso de la vergüenza. Y, en estos momentos, podemos pensar instintivamente que también Dios nos haya abandonado. Pero la cruz de Jesús nos dice que Dios no nos abandona, que Él sigue crucificado con nosotros en el momento del dolor y de la soledad extrema”, dijo.

Su reciente primera encíclica Magnifica Humanitas, es un mensaje sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial. Es toda una definición sobre la búsqueda de la Iglesia por responder a problemáticas actuales.

León XIV enfatizó: “En un mundo desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista, queremos ser testigos y profetas de unidad, de refugio, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias. Queremos responder nuestro ‘sí’, dispuestos, en lo que sea necesario, a morir a nosotros mismos, a perdernos para reencontrarnos, a renunciar a lo superfluo para construir sobre lo que es esencial y dura para siempre”.

Ante una multitud de jóvenes cristianos, el Papa aprovechó para dejar un mensaje a una generación, que se percibe más infeliz que los jóvenes de otras épocas.

“A veces experimentamos la noche oscura de la fe, la fatiga de creer, el cansancio del espíritu, el sentido de la desproporción ante la llamada del Evangelio, la amargura de nuestros fracasos y el miedo a no ser capaces (…) Unas “noches” que nos enseñan, que acompañan nuestra vida, el camino de la fe y la historia en la que vivimos y que son ‘un lugar de bendición, un espacio para renacer’, que nos ‘despojan y nos devuelven a lo esencial; nos quitan las máscaras humanas y religiosas’, y que nos dejan al descubierto, en nuestras luces y en nuestras sombras”.

Para alcanzar ese renacer que el Papa menciona, es necesario atravesar niveles de desarrollo de consciencia, porque tenemos docenas de inteligencias múltiples. Eso incluye desarrollo moral, desarrollo estético, desarrollo emocional. Se puede tener una inteligencia cognitiva muy alta y una inteligencia moral muy baja. El Papa León XIV destaca: “Si existe la violencia, si triunfa el egoísmo, si incluso el amor entre familiares se transforma en odio, debemos hacernos algunas preguntas a nosotros mismos, a las dinámicas de nuestra sociedad, a la cultura del individualismo, a la tentación de la violencia, y no a Dios”.

carlafabri@abc.com.py

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