Coincidencias

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La mente racional se tambalea cuando somos testigos o protagonistas de acontecimientos marcados por coincidencias sorprendentes. ¿Son avisos del inconsciente o ironías de dioses sin rostro que mueven los hilos y juegan a las marionetas con los seres humanos? Atribuir estos hechos al azar sería lo más simple; sin embargo, tanto adivinos como científicos investigan el resbaladizo mecanismo de las coincidencias y las conclusiones de ambos bandos son inquietantes.

Soñamos con alguien que hace tiempo no vemos ni tenemos noticia y, de pronto, suena el teléfono y del otro lado de la línea nos saluda justamente esa persona. Recordamos una vieja película y al encender el televisor encontramos que la están proyectando.

Necesitamos alguna cosa y en poco tiempo alguien nos la regala. Perdemos el contacto con un amigo y no tenemos forma de localizarlo, pero de manera increíble tropezamos con él a la salida de un museo en un país lejano.

Buscando dilucidarlos, Carl Jung analiza estos casos bajo el nombre de sincronicidad y los considera coincidencias significativas, imposibles de explicar causalmente. La teoría se basa en el relativismo de los conceptos de espacio y tiempo en la mente inconsciente, especialmente en el inconsciente colectivo en el que las nociones de espacio y tiempo desaparecen y los hechos pueden aparecer simultáneamente fuera de toda lógica racional. Jung define la sincronicidad como “una coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicada algo más que la probabilidad aleatoria”.

Experimentó constantes sincronicidades en su vida personal, como en la de sus pacientes de psicoanálisis. Refiere el caso de una paciente excesivamente racional que soñaba constantemente con un escarabajo dorado. Jung no podía avanzar en el psicoanálisis con ella debido a la resistencia de un modo de pensar demasiado cerrado. Sin embargo, un día, tras relatarle la paciente otro sueño, sonó un golpe en la ventana, Jung la abrió y en la habitación entró precisamente un escarabajo verde dorado que se posó sobre la mesa. La mente de la paciente no volvió a oponer resistencia al psicoanálisis.

Tal parece que las sincronicidades suelen suceder con mayor profusión en periodos de transformación: nacimientos, muertes, obra creadora intensa, cambio de profesión, de domicilio, en psicoterapia... En palabras de David Peat, “es como si esta reestructuración interna produjese resonancias externas o como si una explosión de ‘energía mental’ se propagase hacia afuera en el mundo físico”.

Los chamanes dicen que el cansancio del cuerpo y la mente favorece la aparición de fenómenos de sincronicidad, porque la fatiga consigue romper bloqueos internos para percibir las señales externas. Lo mismo que proponen los chamanes es lo que logran en Oriente por medio de la meditación, con el propósito de encontrar respuestas iluminadoras y comunicarse con otros niveles de organización de la vida.

La experiencia muestra que la creatividad y los recuerdos se avivan cuando se deja de pensar en el tema y se abandona la búsqueda de soluciones.

Fuente de consulta “El misterio de las coincidencias”, de Eduardo R. Zancolli (médico).