La vitamina C es necesaria para la reparación de los tejidos y el crecimiento. Esto significa que ayuda a curar heridas, reparando y manteniendo el cartílago, los huesos e incluso los dientes. Además, su presencia es imprescindible para formar el colágeno, una proteína que utiliza el organismo para construirse, desde nueva piel para cerrar cicatrices hasta ligamentos y vasos sanguíneos. “Estas funciones son extremadamente valiosas. Además, su más alta concentración en los órganos corporales se halla en las glándulas suprarrenales, partes del ojo, músculos y grasa corporal. La vitamina C es el cofactor de muchos procesos metabólicos enzimáticos que participan en la curación de heridas, la puesta a disposición de energía, la síntesis de las hormonas y de los neurotransmisores, la desintoxicación”, explica el doctor Hermes Godoy Müller.
Todos los órganos necesitan concentraciones adecuadas de vitamina C para poder ejercer sus funciones. El problema radica en que se estima que más del 70 % de la población mundial se encuentra con concentraciones inferiores a las requeridas para proteger el sistema de las enfermedades crónicas degenerativas. “La vitamina C protege contra el estrés oxidativo y fortalece el sistema inmune. Como antioxidante efectivo es vital en la prevención de infecciones agudas y crónicas, arterioesclerosis, cáncer, cataratas y procesos de envejecimiento”, añade el médico especialista en Medicina Deportiva y Regenerativa.
Señala que las enfermedades y procesos terapéuticos pueden poner en peligro el metabolismo de la vitamina en cuestión. Como peligros masivos para un aporte suficiente podemos citar casos de infecciones, afecciones inflamatorias, como el reuma y las alergias, radio y quimioterapia, operaciones con procesos de isquemia y reperfusión, aumento de cargas físicas y síquicas, estrés mental, tóxicos medioambientales. “Como consecuencia se presenta una mayor concentración de radicales libres y de estrés oxidativo. Los radicales libres dañan el material genético, las proteínas y sobre todo las membranas celulares. Los endotelios vasculares son un punto especial de ataque de los radicales libres”, manifiesta.
Ahora el objetivo terapéutico es subir rápida y suficientemente la concentración de vitamina C en la sangre. Y es entonces cuando aparecen las infusiones de vitamina C. “En solo 30 minutos se alcanza una concentración óptima para la lucha contra las enfermedades crónicas degenerativas y el nivel plasmático sube a una velocidad de casi 30 veces superior a la administración oral. Los radicales libres pueden neutralizarse rápidamente y con suma efectividad”, asegura Godoy Müller, quien es también reconocido en la Cámara Alemana de Médicos.
Revela que en varios hospitales de Alemania y Estados Unidos se utiliza la vitamina C en vez de la quimioterapia, con resultados realmente alentadores.
Funciones de la vitamina C
La vitamina C interviene en el mantenimiento de huesos, dientes y vasos sanguíneos por ser buena para la formación y mantenimiento del colágeno, dando un aspecto más juvenil a la piel.
Acelera la cicatrización en fracturas óseas tomada junto al calcio. Protege de la oxidación a las vitaminas A y E, como así también a algunos compuestos del complejo B (tiamina, riboflavina, acido fólico y ácido pantoténico).
Junto a las vitaminas E y A, grandes antioxidantes, evita el envejecimiento y la degeneración de las células al neutralizar los radicales libres. Además, por sus propiedades bioquímicas, la vitamina C puede intervenir en una serie de reacciones de hidroxilación y así transformar en inocuas un gran número de sustancias tóxicas orgánicas e inorgánicas.
La vitamina C y el deporte
Godoy Müller, indica que la actividad física requiere de una energía y nutrientes en cantidades adecuadas. Los hidratos de carbono, proteínas y grasas aportan energía y reparan tejidos, mientras que las vitaminas son indispensables para los procesos metabólicos durante el ejercicio, porque el ejercicio de alta intensidad produce estrés oxidativo, por lo que el consumo adecuado y suficiente de antioxidantes tan potentes, como la vitamina C, cobra especial importancia. Esta, además, contribuye a mejorar la integridad de ligamentos, tendones y el resto de tejidos que participan en el movimiento del cuerpo humano, pues favorece la producción de colágeno, sustancia que recubre y protege células y tejidos de nuestro organismo.
Mejora, asimismo, la absorción de hierro de otros alimentos, lo que promueve y facilita la oxigenación celular a través de las células sanguíneas encargadas de esta función. Muchos deportistas que no la consumen presentan lesiones articulares y fatiga crónica, debido a que su alimentación no aporta los nutrientes en cantidad adecuada para que su dieta y ejercicio se reflejen en un estado de salud óptimo.
Vitamina C en personas adultas
- Mayor energía gracias a la estimulación mitocondrial en la célula.
- Se reduce la fragilidad capilar: los comúnmente denominados moretones, resultado de la fragilidad capilar, comienzan a desaparecer por la acción directa de la aplicación vía endovenosa con ácido ascórbico que estimula la permeabilidad capilar.
- La estimulación de los aminoácidos esenciales prolina y lisina igualmente acelera el proceso de la cicatrización de heridas.
- La mejora de la calidad plasmática incrementa la calidad de oxigenación, ayudando en la microcirculación del paciente, por consiguiente a la regeneración del aparato cardiovascular.
- Generalmente, el paciente duerme mejor y siente más energía.
- Se reducen los dolores de huesos y articulaciones en pacientes con artritis, reduciendo la inflamación articular y el marcador PCR (proteína C reactiva).
- Se utiliza en la lucha contra el cáncer en vez de la quimioterapia tradicional.
- Es parte fundamental de la terapia de simbiosis celular (tratamiento alemán regenerativo).
- Eliminación eficaz de los radicales libres en situaciones en las que estos se encuentran aumentados: fumadores, atletas y deportistas de primer nivel, pacientes con cáncer, diabetes y otros.
El tratamiento endovenoso con vitamina C es 30 veces más efectivo que por vía oral, pues, llegaría solo en miligramos a la sangre y no tendría un resultado tan eficaz.
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