Songkran o la guerra del agua

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El Año Nuevo en Tailandia llega dos (o tres) veces. El 1 de enero del calendario occidental ingresaron al 2016, que es el que rige la vida nacional, y el 14 de abril entraron al año 2559 del calendario budista, con el festival llamado Songkran, la celebración más importante del país asiático. Se festeja con una gran “guerra de agua”, que dura tres días como signo de purificación.

De Bangkok a Chiang Mai, durante el Año Nuevo tailandés, hay emboscadas en las calles y una verdadera batalla campal. Las coloridas armas –obviamente de juguetes–, con distintas medidas de reservorios, lanzan chorros helados contra quien se cruce en frente y entra en el jolgorio. Frente a los negocios hay tambores y enormes baldes con agua disponibles para todo el que quiera jugar. Cualquiera los puede tomar. Nadie que no manifieste expresamente o diga sobradas razones para tener “miedo al agua” se salva.

Así, cualquier turista y viandante termina empapado, como en los carnavales de antaño en el Paraguay.

Baldazos van y vienen, chorros se entrecruzan entre taxis y tuc tucs (motocicleta de tres ruedas). Solo se salva el Metro y Skytrain de Bangkok.

Nikom, un joven que trabaja como agente de viajes en Sai Kaew Beach Resort, en Ko Samet, comenta su experiencia a bordo del Skytrain de Bangkok, desde donde uno puede ir observando las escenas que se suceden en cada esquina durante las celebraciones de Songkran o cualquier otro acontecimiento en la vida de los habitantes de esta metrópoli. Los “fotogramas” van pasando por las ventanillas. “Siempre uso este tipo de transporte adonde quiera que vaya en Bangkok. Me ayuda a ganar tiempo y evitar quedar varado a bordo de un taxi en medio del tráfico cuando hay embotellamientos en hora pico. También, se puede disfrutar de una temperatura agradable en el interior con el aire acondicionado y observar cómodamente toda la belleza de la vida citadina de Bangkok. Se aprecia cómo vive la gente su día a día y los días festivos. Si no hay nada especial que observar, se puede aprovechar para leer placenteramente durante el viaje”, relata Nikom.

En Chiang Mai

Pero donde la celebración de Songkran alcanza fama y renombre internacional es en Chiang Mai, la segunda ciudad de Tailandia y, aunque carezca del brillo cosmopolita de Bangkok, es el principal polo de atracción en el norte.

“Las fiestas del Songkran, celebradas a escala nacional, pero de una forma más exuberante en Chiang Mai y sus alrededores, son unas de las más importantes de Tailandia. Esta festividad ha pasado de ser un acontecimiento puramente religioso, en el que las imágenes de Buda se bañan en agua para purificarlas, a convertirse en una gran celebración del agua en la estación cálida. Hoy, todo el mundo se arroja cubos de agua en las calles. También, se mantienen algunas de las costumbres iniciales, como la de los jóvenes tailandeses que manifiestan respeto a los mayores y monjes rociando agua perfumada en sus manos”, se lee en la Guía Visual Aguilar.

Sonchai Thumboom, quien nos ofició de guía de turista en Chiang Mai, explica que el festejo dura normalmente tres días. Este año empezó el 13 de abril, que es fin de año; el 14 se da la celebración del nuevo año y el 15 fue el día consagrado a Buda. Normalmente cae en estas fechas. “Toda la vida nacional se rige por el calendario cristiano, para evitar confusiones y mantener las relaciones con el mundo. Pero nuestro Año Nuevo, desde el punto de vista budista, recién lo celebramos del 13 al 15 de abril, esta vez”.

Son tres días de feriado nacional, pues el 93 % de la población es budista; 5 %, musulmana; 1 %, católica, y 1 %, animista. En Tailandia, como en todo el sudeste asiático, predomina el llamado budismo theravada. La religión es el eje principal en la vida cotidiana de los thais, y gran parte de sus fiestas y celebraciones están ligadas a esta cultura.

Esta celebración atrae a una buena cantidad de turistas, pese a que la mejor época para visitar el país es entre diciembre, enero y febrero, porque no hace tanto calor ni frío.

“Si alguien te tira un chorro en la calle, tal vez no queda otra que plegarse al juego y seguir. Pero si se arroja accidentalmente a una persona que no está formando parte del juego, la mejor manera de disculparse es decir: ‘Sorry, sorry’ con una venia”, es la recomendación que nos da.

De hecho, los tailandeses son muy amables y serviciales, y resulta fácil llevarse bien con ellos, pues son muy tolerantes. Las discusiones y enfrentamientos están muy mal vistos.

Las calles de Chiang Mai están llenas de tenderetes; al lado de lujosos hoteles de cinco estrellas están los puestos de artesanía y ropas de marca, comidas y todo tipo de objetos tradicionales. Los precios son mucho más bajos que en Bangkok, por eso es muy usual escuchar que alguien te recomiende: “Mejor compralo en Chiang Mai”.

En la época del Año Nuevo tailandés, cualquier puesto callejero tiene en “anexo” las armas o bombas de agua para la guerra. En los hoteles y clubes tampoco faltan los pool party.

La participación del Songkran es masiva, y abarca a gente de todas las edades y estratos sociales. Fácilmente se confunde entre los que participan del gran festival de las aguas a empresarios, diplomáticos, turistas o, simplemente, gente de calle. Una buena recomendación es no llevar “chubasquero o impermeable”. Sería como una tentación a los “guerreros”, que en tropel apuntarán al blanco. Lo mejor es utilizar short, remeras y zapatillas. No olvide munirse de una bolsa impermeable o mochilas tipo Ocean Pack para los documentos, la cámara y otros objetos, que se puedan echar a perder con el agua.

Prancharee Teerachitkul, una joven tailandesa del sur del país, quien vivió dos años en el Paraguay mediante un intercambio por AFS, comenta que Songkran no es solo un día de Año Nuevo. Para ella, sigue siendo una celebración más bien familiar. En esta fecha se reúnen todos los tíos y tías en casa de su abuela para visitar el templo en el que están las cenizas de su abuelo y hacer sus plegarias. “También jugamos todo el día con agua, porque ese día hace mucho calor y nos metemos de lleno a la guerra del agua. En mi ciudad, en el sur de Tailandia, hay un festejo especial durante la noche, así que, como hay sol durante una larga jornada de día, podemos seguir jugando bajo las estrellas”.

Budismo y calendario budista

El budismo es una doctrina filosófica y religiosa de raíces indias fundada en el siglo VI a. C. por Buda o Siddhartha Gautama, y ha ido evolucionando hasta llegar a la actualidad con numerosas escuelas y prácticas. “Es una religión sin dios único; solo fundamentada en leyes de la vida, conocimiento y paz espiritual”, define el Portal de Tailandia (www.portaldetailandia.com).

Buda significa “El iluminado” y es un príncipe que nació en una aldea del Himalaya, Nepal, en un jardín, sobre una flor de loto, bajo una lluvia de pétalos, según la creencia. Su madre, la reina Maya Devi, falleció al dar a luz y el pequeño fue educado por su tía en el reino. A los 20 años decidió dejar el palacio y descubrió que el mundo no era todo color de rosa, lo que le llevó a meditar sobre la vida.

El calendario budista tiene su origen en el año 543 a. C. con el nacimiento de Buda. Se trata de un conjunto de calendarios lunisolares (indica el tiempo, teniendo como base tanto las posiciones del Sol como las fases de la Luna) que rige en varios países del Sudeste Asiático: Camboya, Laos, Myanmar, Tailandia y Birmania. También en Sri Lanka.

Está determinado por los ciclos solares y el Año Nuevo representa el momento en el que el Sol se ubica en la Constelación de Aries, Mahasongkran, el Ciclo Supremo. De ahí, Songkran significa “transición”, “cambio de lugar”.

En sus orígenes, Songkran era una fiesta netamente religiosa y familiar en la que chicos y grandes se reunían para esparcir agua sagrada sobre las imágenes de Buda, con la cual movían a los dioses para que los bendijeran con una buena lluvia para la cosecha del arroz.

Hasta hoy, en varias familias asiáticas, se mantiene esa tradición de recibir a los hijos y seres queridos en Año Nuevo con agua como señal de purificación. A su vez, los más jóvenes empapaban de agua perfumada las manos de sus padres y abuelos, con el mismo sentido.

Songkran o el Año Nuevo budista fue considerado el Año Nuevo oficial de Tailandia hasta 1941, cuando se adoptó el calendario internacional desde el 31 de diciembre. No obstante, se mantiene el año astral, que –según la tradición– coincide con el 13 de abril.

En cada casa, previamente sometida a una limpieza a fondo, Buda debe estar en un altar impecable. Las mujeres se dedican a la preparación de los platos más diversos y abundantes. En la calles también hay procesiones y ofrendas en los templos, con toda la gente elegantemente vestida y coloridos festivales, según la región y las costumbres locales.

El festejo se cierra con la guerra del agua. Aunque en los últimos años, con el cambio climático, el Sudeste Asiático soporta una gran sequía, lo que ha llevado a las autoridades a establecer horarios para el combate y así evitar un desperdicio mayor del vital líquido. Muchos medios de comunicación y organizaciones también se oponen al derroche del agua, algo casi inevitable donde las tradiciones están tan arraigadas.

Como si dos años nuevos no fueran suficientes, dado que en Tailandia existe una enorme comunidad china, también está muy arraigada la celebración del Año Nuevo chino, según su calendario. En lugar de agua, hay abundante petardo y ruido, con fuegos pirotécnicos y espectáculos de dragones.

¡Así que si quiere sentir la buena vibra varias veces celebrando el “Año Nuevo, vida nueva”, no dude en estar en Tailandia!

Texto y fotos Pedro Gómez Silgueira pgomez@abc.com.py