Hay algo del Mundial de fútbol que también se juega en los frigoríficos paraguayos. Cada barco que zarpa con carne vacuna es, a su manera, un partido de fase de grupos: se gana terreno, se pierde volumen, se negocia con árbitros sanitarios y se disputa el favor de mercados que exigen cada vez más. Y como en cualquier Mundial, ganar un partido no alcanza para subir en el ranking. Hace falta sostener el proceso y los resultados en conjunto.
Esa es la lectura que atraviesa hoy al sector cárnico paraguayo: buenos números puntuales, pero una pregunta de fondo sobre hacia dónde va la cadena en los próximos 25 años.
El resultado que no cierra a pesar de un +19% en precio
Los números del semestre son, a primera vista, contradictorios.
El volumen exportado cayó de 185 a 132 millones de kilos, una baja del 28,5% interanual. Sin embargo, el precio promedio de exportación trepó de US$ 5,70 a US$ 6,81 por kilo, una mejora del 19%.
“Es una buena noticia. Pero los partidos no se ganan por una buena jugada, ni los campeonatos por un buen resultado”, advierte Fernando Serratti, directivo de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec).
Para Serratti, el desafío no es discutir si el semestre fue bueno o malo, sino algo más incómodo: ¿tiene el país una visión compartida sobre qué lugar quiere ocupar en el comercio mundial de carne? “¿Cuál es la visión de la Cámara Paraguaya de Carnes? ¿Cuál es la del Gobierno? ¿Cuál es la de los gremios de productores? ¿Estamos todos jugando el mismo partido o cada uno intenta ganar el suyo?”, plantea.
La comparación con el fútbol no es casual. “Ningún equipo asciende en el ranking de la FIFA porque un día jugó un gran partido. Asciende porque tiene una visión de largo plazo, un proyecto, un estilo de juego y un objetivo compartido”, resume el directivo de Appec.
Senacsa y su partido con Egipto, México, Turquía y Chile
Mientras el sector privado discute la estrategia, Senacsa juega su propio partido puertas afuera: el de abrir y sostener mercados.
El presidente de la institución, Dr. José Carlos Martin Campercholi, confirmó a ABC Rural que continúa el movimiento de países interesados en trabajar con Paraguay, tanto para exportar como para importar carne.
México es, hoy, el rival más cercano a confirmarse. “Auditores mexicanos estuvieron por nuestro país y se llevaron una muy buena impresión, y esperemos tener ya operativo este mercado a final de este año o a inicio del año que viene. Pero ellos son muy ordenados, se manejan de manera muy similar a Estados Unidos”, relató Martin Campercholi.
La agenda de Senacsa para agosto está cargada. Llegarán tres comitivas de Turquía para recorrer frigoríficos: la exportación de animales en pie ya está habilitada, aunque la carne bovina todavía tiene detalles pendientes, más vinculados a cuestiones religiosas que sanitarias.
También se espera una auditoría de Egipto en la segunda semana del mes.
Corea, en tanto, avanza a un ritmo más lento del esperado. “Terminamos las capacitaciones con los técnicos de Corea, mercado que queríamos abrir antes de fin de año, pero que se está atrasando un poco”, reconoció el titular de Senacsa. Chile, en cambio, ya es un socio consolidado: sus auditores llegarán próximamente para revalidar las plantas habilitadas y avanzar en la habilitación del frigorífico Los Lazos.
Taiwán, un mercado que se enfría
No todos los frentes externos muestran el mismo dinamismo.
Martin Campercholi admitió que las relaciones con Taiwán se enfriaron en las últimas reuniones, más allá de la apertura lograda para el sector avícola. “Hay algunas cosas que Taiwán nos estaba pidiendo hace 5 años, que nosotros avancemos, que no estamos cumpliendo. Hay un tema que tenemos que solucionar primero”, explicó, sin entrar en mayores detalles.
El potencial taiwanés, sin embargo, es demasiado grande para resignarlo. Hoy ese mercado es abastecido casi en su totalidad por Nueva Zelanda, tanto en leche en polvo como en productos frescos, favorecida por una logística que juega a su favor: cinco días de barco, frente a los 75 que necesita Paraguay.
Pese a la distancia, Taiwán ya es uno de los principales destinos de la carne porcina paraguaya y ocupa el cuarto lugar como comprador de carne bovina, un volumen que Campercholi no considera menor.
La Cuota Hilton se abre a más razas: Nelore – Brahman y otras

En paralelo a la negociación de nuevos mercados, hubo un cambio de reglas puertas adentro de uno de los destinos más exigentes: la Unión Europea.
Milagros Medina, encargada de Certificaciones de Control Union, explicó a ABC Rural Radio los alcances de la reforma, aprobada en abril y vigente recién desde hace una semana.
Paraguay cuenta con dos canales para exportar carne a la UE.
Uno es la Cuota Hilton propiamente dicha, con un cupo de 1.000 toneladas anuales. El otro es un cupo de 99.000 toneladas libres de arancel para otro tipo de cortes, que se estaría repartiendo entre Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.
El cambio más celebrado es otro: la ampliación de las razas elegibles. “Anteriormente, para la cuota Hilton solo entraban animales con 50% sangre europea y 50% sangre indiana, o 100% sangre europea. Y eso ahora ha cambiado; hoy día un Nelore o un Brahman que cumplan con los requisitos de trazabilidad y tipificación van a entrar sin ningún problema a la Unión Europea”, detalló Medina.
A eso se suma la eliminación del arancel, que bajó del 20% al 0%, y la actualización de las categorías animales habilitadas por Senacsa, que ahora incluyen novillos y vaquillas. También se eliminó la restricción de peso de carcasa, lo que da mayor libertad comercial al productor.
La diferencia de precio explica por qué vale la pena pelear por ese cupo reducido. “Vamos a hacer un ejemplo con precios aproximados; por una tonelada de carne que se envíe a otro país se paga entre US$ 7.000 y 9.000, mientras que si hablamos de Hilton, por una tonelada se está pagando aproximadamente entre US$ 12.000 y 15.000”, comparó Medina. Los cortes que ingresan bajo esta cuota son limitados: un corte del cuarto delantero, el bife ancho, cuarto pistola, lomito, bife angosto y rabadilla. “Actualmente vamos bien, pero hay cosas por mejorar; en cobertura grasa hemos avanzado, pero faltaría una mejor conformación”, apuntó.
El verdadero desafío está en el mediano plazo

Las tres piezas del partido —el resultado comercial del semestre, la apertura de nuevos mercados y la flexibilización de la Cuota Hilton— apuntan, en el fondo, a la misma pregunta que plantea Serratti: ¿qué lugar quiere ocupar Paraguay en el comercio mundial de carne de acá a 2050?
“La respuesta debería ser clara: producir más carne, abastecer mejor al mercado interno, acceder a mercados con mayor poder adquisitivo que valoren la carne vacuna como una proteína de excelencia, y generar la rentabilidad necesaria para que el productor vuelva a invertir con confianza”, sostiene el directivo de Appec. No se trata, insiste, de elegir entre exportar más o abastecer mejor al mercado local: el desafío es producir lo suficiente para hacer ambas cosas a la vez.
El país tiene, según Serratti, los recursos naturales, los productores capaces, una industria competitiva y una condición sanitaria reconocida internacionalmente, un capital que las gestiones de Senacsa en México, Turquía, Egipto y Chile confirman en los hechos. Lo que falta, remata, es construir el proyecto compartido que sostenga esa ventaja durante décadas, no solo durante un semestre favorable.
“La verdadera discusión no es cuánto vale hoy la carne. La verdadera discusión es quién está pensando en la cadena cárnica paraguaya del 2050”, cierra Serratti. Ese, dice, es el partido que Paraguay no puede darse el lujo de perder.
Tres frentes, un solo objetivo
Lo que emerge de las tres miradas —la de Appec, la de Senacsa y la de Control Union— es que el “Mundial de la carne” no se juega en una sola cancha. Se juega en la mesa de negociación sanitaria, en la letra chica de los reglamentos europeos que definen qué razas y qué cortes pueden cruzar el Atlántico, y en la conversación puertas adentro sobre qué modelo productivo sostener durante los próximos veinticinco años.
Ganar cada partido por separado —una auditoría aprobada, un arancel que baja, un semestre con mejor precio— es necesario, pero no suficiente. El propio Martin Campercholi lo reconoce al hablar de Taiwán: haber abierto el mercado avícola fue un logro, pero no alcanza si quedan pendientes compromisos de hace cinco años. Y Medina lo confirma desde el terreno técnico: la
Cuota Hilton mejoró sus reglas, pero la conformación de la res sigue siendo una tarea pendiente para genetistas y técnicos. La ventaja de Paraguay, coinciden las tres fuentes, no está en discusión. Lo que falta, para usar la metáfora futbolera, es dejar de jugar partidos sueltos y empezar a construir el proyecto de selección que permita subir, de forma sostenida, en la tabla del comercio mundial de carne.
