Coco en el Chaco Central

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Hasta hace poco tiempo se sostenía la hipótesis de que el Chaco Central no era una región adecuada para el crecimiento de esta palmera, justificándose en que las condiciones naturales serían inapropiadas, debido a la baja pluviosidad anual promedio, la presencia de suelos de tipo salobre y a la casi ausencia natural del coco o mbokaja en el ecosistema típico chaqueño. A pesar de estos antecedentes, desde hace unos años, técnicos y profesionales decidieron comprobar en la práctica esta idea mediante cultivos demostrativos en la Base Experimental Isla Po´í y en la estancia Los Pioneros. (Ing. Agr. Daniela Haupenthal e Ing. Ind. Eduardo Bohn)*

Los plantines que se cultivaron fueron producidos a partir de semillas seleccionadas y germinadas en condiciones controladas. Otras fueron primeramente sembradas en macetas y posteriormente trasplantadas a campo al superar los 50 cm de altura. El prendimiento de plantas fue superior al 90 % en ambos casos. Una vez establecidas, las palmeras no demostraron síntomas de estrés a causa de escasez de agua ni señales de ser afectadas por la salinidad del terreno.

Al día actual —y en vista de los resultados preliminares— se puede afirmar que la experiencia demuestra que la hipótesis no solo estaba errada, sino que los resultados hallados exceden las previsiones más optimistas. A casi cinco años de implementación de la primera parcela en la Base Experimental de Isla Po´í, la misma se encuentra en fructificación, excediendo lo esperado dadas las condiciones. La segunda parcela en Punta Riel, de tres años de edad, presenta un crecimiento vegetativo y sanidad excelentes, inclusive con algunas plantas que iniciaron la fructificación precozmente, considerando que esto sucede recién al quinto año.

POSIBILIDADES

Las experiencias demuestran que el cultivo de coco o mbokaja es posible en el Chaco Central, y que abre grandes posibilidades para la región, tanto para los agricultores, que pueden acceder a una alternativa más de producción; para los ganaderos que pueden abastecerse de materias primas destinadas a la alimentación animal (localmente) y para el sector energético, al emplear el carozo y la cascarilla como fuente de energía renovable, en especial calor, evitando así el desmonte del tan delicado bosque semiárido chaqueño.

Aun considerando rendimientos muy conservadores en este cultivo, las proyecciones económicas preliminares muestran que este cultivo puede constituirse en una alternativa comparativamente muy rentable para la región, dado que es un cultivo perenne, con relativo bajo costo de mantenimiento y cosechas anuales, de larga vida útil, mayor a 50 años y al alcance de todo tipo de productores, naturalmente resistente a plagas y enfermedades, y compatible con otras actividades agropecuarias existentes en la zona.

EXPERIENCIA

Según fuentes bibliográficas y experiencias de campo adquiridas en los años de trabajo con esta palmera, el coco o mbokaja (Acrocomia aculeata) es una planta común de la Región Oriental del Paraguay, donde es aprovechada industrialmente, siendo tradicional la recolección de sus frutos que crecen de forma natural en los campos agrícolas y ganaderos. En cuanto a las condiciones agro-ecológicas que requiere para su cultivo, los suelos no deben estar anegados; tolerando suelos de diversa textura, acidez y fertilidad. En la industria se obtienen seis subproductos diferentes: aceites de pulpa y de almendra, expeler de almendra y pulpa, cascarilla y carozo. Todos ellos comercializados y utilizados en nuestro país desde hace décadas, con la excepción del aceite de almendra que se exporta en parte.

(*) Especialistas en cadena productiva del coco