La floricultura es un rubro que está creciendo en oferta y demanda para pequeños y medianos productores, por lo que se deberá buscar la sustentabilidad, que consiste en utilizar métodos que beneficien al ambiente con un mejor aprovechamiento de agua. Igualmente, permitirá la generación de recursos para las familias rurales.
Hay que tener en cuenta que para llevar adelante la producción de flores, se debe considerar ante todo la fertilización orgánica, el control de plagas y enfermedades, y manejos culturales específicos. En todos los casos existen variadas alternativas que permiten reducir costos y que no perjudican el entorno.
CÓMO EMPEZAR
Para iniciar un proyecto de cultivo de flores es necesario contar con semillas sanas, estacas e injertos de calidad; esta es la base de todo emprendimiento. En el caso de flores ornamentales, las simientes deberán ser certificadas. Luego, se deberá adicionar al suelo materia orgánica, que puede ser en forma de compost o humus de lombriz. En cuanto a la dosis se recomiendan 100 g por planta. No se recomienda poner el estiércol fresco, sino que debe estar bien fermentado. En cuanto al control de plagas y enfermedades existen varias fórmulas en las que se utilizan productos netamente orgánicos, como preparados a base de ajo, cebolla, ají, menta, paraíso, ajenjo, con jabón y ceniza, hojas de guayaba, de mamón, entre otras varias. Los preparados deberán proporcionarse al vegetal en la dosis justa. Respecto a la fertilización natural, es posible preparar bioles, a partir de la materia orgánica mezclada con leche y sulfatos, que resultan más baratas para aquellos dedicados a la floricultura.
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POTENCIAL PRODUCTIVO
Paraguay cuenta con excelentes condiciones para el cultivo de flores, por la fertilidad de su tierra, la disponibilidad del recurso hídrico y el clima que favorecen la siembra de numerosas especies. Existe gran potencial para producir en áreas pequeñas: claveles, crisantemos, gerberas, gipsófilas, lirios, orquídeas y más. Por otra parte, la floricultura genera mano de obra en proporción de 10 personas por cada hectárea. En el caso de la floricultura familiar esta es muy rentable. Por ejemplo, en una hectárea se producen alrededor de 70.000 rosas por mes. A su vez, en 1.000 metros cuadrados se estaría produciendo 7.000 rosas por mes que, comercializadas a un precio promedio de G. 1000 por rosa, daría un ingreso bruto de G. 7.000.000. De esta manera, se puede considerar a este rubro como una excelente alternativa para crear bienestar rural, debido a que las familias se quedarían en el campo con negocios atractivos.
EXPERIENCIAS
Desde hace unos meses, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) llevó adelante una experiencia con el comité Oñondivepa de Itaugúa, para la producción de abonos orgánicos (sólidos y líquidos) por medio de compostaje, lo que permitió a los productores de flores reemplazar los abonos químicos por aquellos naturales. De esta manera, se obtuvo una mayor productividad y una reducción de los costos de producción.
RECOMENDACIONES
Para lograr una producción de flores económica, sustentable y práctica es fundamental utilizar material genético de calidad y procedencia certificadas. Además, hay que realizar un análisis de suelo que permita reconocer las condiciones del mismo y proporcionar la suficiente materia orgánica. En síntesis, se recomienda el manejo ecológico del cultivo con las alternativas de manejo integrado de plagas y enfermedades.
(*) Representante del IICA en Paraguay
