Sería tal vez muy extenso enumerar todas las funciones y tareas que puede realizar un médico veterinario en una sociedad, aunque no suele ser parte de un conocimiento general. El objetivo principal de este artículo es hacer hincapié respecto al comportamiento social que debe tener el profesional veterinario, en el que se contemplen, obviamente, las normas básicas de la ética profesional.
Teniendo en cuenta lo expresado, el médico veterinario debe velar por cumplir algunos principios generales importantes frente a la sociedad, como son la salvaguarda del prestigio profesional sobre la base de una conducta ejemplar no solo publica, sino también en el ámbito privado, que involucre todos los aspectos de su actividad social y profesional, procurando obtener la mayor estima de parte de la comunidad.
Deberá velar también por la mejor promoción de la salud de los animales productivos y afectivos, y por las mejores condiciones de salud para las personas.
Asimismo, es importante el aporte que se debe hacer para contribuir con conocimientos a la elevación de los hábitos sanitarios en los animales que comparten su vida con la población, así como a enseñar y desarrollar el conocimiento de todos aquellos que lo solicitan y evidencien un manifiesto interés social, ya que “todo aquel conocimiento que no sea compartido no sirve de mucho”.
RESPONSABILIDAD PROFESIONAL
El profesional veterinario deberá trabajar seriamente para que, ante la presencia de una enfermedad, su diagnóstico sea eficiente de manera que permita evaluar que las medidas y las acciones tomadas para el control de las mismas sean las correctas y en el menor tiempo posible. Esto lleva también a que las acciones del profesional veterinario tengan un objetivo de máxima en la protección de la salud del ser humano, participando activamente y sin descanso en el control de las zoonosis, divulgando los conocimientos necesarios para lograr estos objetivos, los métodos utilizados y todas las experiencias sin restricción que favorezcan la educación e información general.
Cuando nos planteamos el comportamiento social que debe tener nuestra profesión, además de lo ya descrito, no debemos dejar de mencionar que nuestro comportamiento debe ser absolutamente ético y encuadrado dentro de las normas que establecen nuestras leyes, actuando con la profesionalidad que amerite cada caso, procurando que en nuestra práctica profesional diaria se indiquen y prescriban aquellos medicamentos básicos y esenciales para la cura de las enfermedades y no simplemente aquellos que aseguran un mayor ingreso económico, teniendo plena conciencia que estos últimos pueden llegar a ser los menos convenientes para la salud animal, evitando a toda costa que la labor profesional este afectada o influenciada por un apuro innecesario, la superficialidad o simplemente la rutina, evitando en todo lo posible la iatrogenia.
Este tipo de acciones conducirá invariablemente a la construcción cultural y técnica de la comunidad y llevará, con esta actitud, a hacerse acreedor del respeto y de la confianza de la comunidad hacia la imagen profesional y que permita revalidar el verdadero lugar que debemos tener en la sociedad.
Con los conceptos generales previamente descritos es importante destacar que día a día todos aquellos que nos hemos abrazado al ejercicio de esta maravillosa profesión y que formamos parte de “este gremio” tan particular, tenemos un reto profesional y personal muy grande, ya que como participes de la integración de nuestras funciones, enmarcamos nuestra carrera dentro de un rol social pero también económico, el que en muchas ocasiones pasa desapercibido incluso por nosotros mismos y muchas veces no le damos la real importancia de nuestros actos profesionales en la sociedad cuando, por ejemplo, salimos al campo, al realizar las campañas de vacunación, al implementar planes sanitarios integrales, al vigilar las cadenas de producción en las industrias de alimentos derivados de los animales; al educar y entrenar constantemente al personal de la actividad pecuaria, de las clínicas y de las empresas; al estar en las clínicas veterinarias durante largos periodos de guardias y consultas velando por la salud de las mascotas de aquellas personas que las tienen como parte de su familia.
COMPROMISO ANTE LA SOCIEDAD
Tengamos presente la importancia del valor que, como profesionales, debemos asumir y para lo cual tenemos una gran responsabilidad, trabajando día a día frente a las adversidades que se nos presentan y, por ello, es necesario mantenernos comprometidos con una mejora continua cada día en la prestación de nuestros servicios, en la actualidad académica contante, en la verdadera comunión con el resto de los colegas, evitando actitudes desagradables hacia el otro y consagrándonos a la ética, la mística y el compromiso de generar beneficios concretos, para nosotros y la sociedad de la que formamos parte y a la que nos debemos íntegramente.
(*) Especialista en producción animal y diagnóstico veterinario.
