Por otra parte, el ganado puede contraer el virus a través de prácticas que impliquen la manipulación, como descornar sin desinfectar, palpación rectal con guantes no desechables, inyecciones, entre otras. Estas han favorecido la diseminación de la infección, particularmente en los hatos lecheros.
PREVALENCIA
La leucosis bovina (LB) se presenta mayormente en animales de entre cuatro y ocho años de edad. Existe la posibilidad de que el virus actúe como inmunosupresor, pudiendo presentarse como factor predisponente a otras enfermedades, así como una mayor susceptibilidad a aquellas de etiología infecciosa. El efecto sobre la fertilidad fue escaso. Un estudio concluyó que en rebaños con alta prevalencia, alrededor del 10 al 15 % de los animales adultos pueden morir debido a LB. Generalmente, esos animales infectados son descartados más temprano, debido a otros trastornos, tales como infertilidad y baja en la producción de leche, que pueden estar relacionados con esta enfermedad.
CARACTERÍSTICAS DELA ENFERMEDAD
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En los bovinos pueden distinguirse tres fases después del contagio con BLV, las cuales son: una fase inaparente, caracterizada por la producción de anticuerpos específicos contra antígenos virales; linfocitosis persistentes (LP), desarrollada en un30 a70 % de los animales infectados con edades entre tres y seis años, que desde el punto de vista clínico parecen estar sanos, y enfermedad tumoral propiamente dicha (leucemia, linfoma, linfosarcoma) presente entre un 0,1 y 10 % de los animales infectados y que es la forma irremediablemente mortal.
El BLV es más frecuente en los animales adultos (más en los de leche que en los de carne), aunque los jóvenes pueden estar afectados, siendo las hembras las más predispuestas a las formas severas de la enfermedad. La única fuente de infección es el animal infectado, y el virus se transmite de un animal a otro.
TRANSMISIÓN DELA ENFERMEDAD
La transmisión de la enfermedad puede ser horizontal (de bovino a bovino) o vertical (de madre a hijo). El bovino infectado es la fuente de diseminación del virus, siendo la transmisión horizontal la más importante y la que produce mayor cantidad de nuevos infectados. Es facilitada cuando la prevalencia es alta y la carga animal por unidad de superficie.
El contagio ocurre por el traspaso de los glóbulos blancos (linfocitos) infectados con el virus de un bovino enfermo a otro sano. En las secreciones y fluidos biológicos (sangre, leche, calostro, secreción nasal, saliva, semen y orina) se pueden encontrar linfocitos infectados, pero la mayor proporción de ellos se encuentra en la sangre de los bovinos enfermos.
OTRAS VÍAS DE DISEMINACIÓN
Los artrópodos hematófagos (parásitos de los bovinos), como las moscas, podrían ser otra vía de diseminación de la infección. Los principales mecanismos involucrados en la transmisión vertical son: intrauterina, vía calostro y leche, además de productos reproductivos (semen, óvulo, embriones).
La infección intrauterina ocurre entre el 2 y 10 %, según el hato y se debe, al parecer, a la invasión de la placenta y paso a través de esta estructura de linfocitos infectados. La ocurrencia de la infección intrauterina no depende del número de parto ni del momento de infección de la madre, sino que ocurre en etapas de la gestación, en que el ternero es inmunocompetente (a partir del tercer mes de gestación).
Existen investigaciones que ponen de manifiesto que alrededor del 10 % de los animales provenientes de vacas infectadas nacen infectados y que no hay progresión hasta los 12 meses de edad. A partir de entonces, el nivel de infección en el hato aumenta paulatinamente hasta alcanzar el 24 % de animales infectados a los dos años de edad, luego se eleva abruptamente al 60 % a los 30 meses, coincidiendo con el ingreso a la producción. Esto muestra que el periparto e ingreso al parto son puntos críticos en la evolución de la infección.
La transmisión a través de leche o calostro infectado ocurre muy rara vez, posiblemente debido a la existencia de anticuerpos maternos en la leche o calostro, que también son absorbidos por el ternero.
DIAGNÓSTICO
Después de la infección, el plazo de seroconversión varía en una media de dos a ocho semanas, pero puede sobrepasar los tres meses. Los anticuerpos séricos persisten durante toda la vida económica de los animales, pero su título de anticuerpos sufre fluctuaciones en particular al final de la gestación o al comienzo de la lactación, o bien puede bajar de forma importante hasta pasar por debajo del nivel mínimo de detección. Las pruebas de diagnóstico serológicas tienen como limitante que se deben utilizar en animales de más de seis meses de edad, ya que la presencia de anticuerpos maternales puede interferir en el diagnóstico.
TEST DE ELISA
Enzimo-inmunoensayo, más conocido como el test de Elisa, tiene la ventaja de detectar la presencia de anticuerpos antes que la inmunodifusión en gel de Agar (porque es más sensible). Además, se puede realizar en forma automatizada, ya que permite analizar muestras de leche con una sensibilidad similar a la que se consigue con el suero. El resultado se obtiene dentro de las 24 h.
TRATAMIENTO Y CONTROL
Las recomendaciones propuestas para el control de LB incluye la adopción de las siguientes medidas de bioseguridad en los establecimientos lecheros:
1. Desinfectar y lavar adecuadamente todo tipo de instrumental que puede estar contaminado con sangre. Incluye pinzas de tatuar, areteador, instrumentos de castración y descorne, implementos para la inseminación artificial, entre otros.
2. Extremar las medidas de higiene para evitar la transmisión, mediante el uso de agujas descartables cuando se administran inyectables y, fundamentalmente, en oportunidad de extracciones de sangre.
3. Emplear guantes descartables cuando se realiza la palpación rectal, especialmente si existen hemorragias durante el mencionado procedimiento.
4. Descornar las terneras antes de los seis meses usando métodos que eviten el sangrado (se recomienda promover el uso de la descornadora eléctrica).
5. Instrumentar un programa básico de control de insectos hematófagos (moscas, tábanos, entre otros), con énfasis en las épocas de mayor incidencia.
6. Realizar los servicios mediante inseminación artificial (IA), con semen certificado negativo. En caso de que sea justificado, utilizar toros, los mismos deberán ser negativos y controlarse regularmente.
7. Evitar el consumo de calostro procedente de vacas positivas por parte de las terneras. De ser posible, se procurará confeccionar un banco de calostro negativo, que puede ser congelado o bajo forma de silo.
8. Implementar una estrategia sanitaria, definiendo como prioridad la eliminación de las vacas seropositivas a leucosis bovina. Dentro de las seropositivas es prioridad eliminar aquellas que presentan linfocitosis persistente.
9. Establecer, si es posible, dos grupos independientes para separar físicamente los animales positivos de los negativos, disminuyendo así las posibilidades de contagio por contacto directo entre animales susceptibles y enfermos.
10. Promover establecimientos cerrados, evitando el ingreso de animales de origen desconocido o predios con antecedentes de la enfermedad.
(*) Director del Centro de Diagnóstico Veterinario (Cedivep)
