Los envases de agrodefensivos - Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker (*)

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El empleo de los denominados agrodefensivos, que incluye a los insecticidas, fungicidas y herbicidas, entre otros, es una práctica de amplia difusión, sobretodo en la agricultura comercial, mecanizada. Al tratarse de productos químicos, existen riesgos tanto para personas, animales, aves e insectos, así como para el ambiente, que pueden producirse antes, durante o después de su manipulación y aplicación. La nueva edición de la Expo Santa Rita permitió reiterar la importancia de lo expuesto.

En todos los casos, lo recomendable es tomar las debidas precauciones, por cuanto se trata de productos de toxicidad variable y de riesgos para la salud. Un aspecto clave en esta práctica agronómica es el manejo de los envases vacíos de productos fitosanitarios que se han vaciado. Los recipientes de estos productos químicos constituyen una fuente de desechos tóxicos altamente contaminantes para la salud y el ambiente, si es que se queman, entierran, mezclan con otras basuras o, simplemente, se dejan a la intemperie. Si estos recipientes se desechan período tras período, el grado de contaminación es probable que aumente, al igual que sus consecuencias para la salud.

TRIPLE LAVADO DE ENVASES

Consiste en lavar los envases vacíos recién usados, tres veces con agua limpia. Se realiza inmediatamente después de vaciar cada recipiente de producto químico. Se recomienda que sea un agricultor u operario entrenado el que aplique esta técnica, provisto de su equipo de protección, con botas, guantes, sombrero, mascarilla y mameluco o ropa de manga larga. Además, el agua debe provenir de cañerías o canillas, cuidando de nunca sumergir los envases en canales, cursos de agua, tajamares o reservorios. El triple lavado se aplica para aquellos recipientes de plástico, latas, o similares que sean rígidos o firmes en su forma. Si el envase no es rígido o tiene residuos, se deberá depositar en bolsas o contenedores adecuados para su manejo y aislados como otros agrodefensivos, de acuerdo con las normativas definidas por las autoridades competentes.

TÉCNICA

Lo primero es verificar en la etiqueta las características del producto y envase. Una vez que se vació el contenido en el tanque de la pulverizadora o aplicador, el remanente o sobrante se deja escurrir por lo menos 30 s dentro de dicho tanque. Se debe agregar agua limpia al envase hasta cubrir la cuarta parte (25 %) de su capacidad. Luego, se tapa y se sacude enérgicamente en todas las direcciones por 30 s; se vierte el agua del enjuague en el mismo tanque. La operación anterior se repite dos veces más, vertiendo cada vez el agua del enjuague en el tanque pulverizador. Después, el líquido vertido en el tanque se pulveriza en el campo o en alguna parcela. Por último, los recipientes deben ser perforados para evitar su reutilización y almacenados en cajones que se colocan en depósitos cerrados, para su destino final, sea reciclaje o eliminación.

CONCLUSIÓN

Un envase con triple lavado bien hecho no contiene residuos tóxicos, por lo que se evitan accidentes por intoxicaciones y posibles contaminaciones al medio, a los recursos naturales, las mismas personas y la biodiversidad. Aparte, la técnica es sencilla, económica, rápida en su realización y efectiva en sus resultados.

(*) Especialista en Comunicación Rural