El manejo en confinamiento de las vacas lecheras empezó con una pequeña cantidad de animales y creció con las respectivas inversiones en menos de una década. El destino de fondos para ampliación de infraestructura e introducción tecnológica propició el aumento de la producción. Cabe destacar que dicho sistema es muy utilizado en los Estados Unidos y demás países de clima frío en el mundo.
JORNADA COMPLETA BAJO TECHO
Las vacas deben permanecer todo el día bajo techo con camas de alojamiento. La infraestructura edilicia contempla piso de concreto rayado para que los ejemplares tengan buen apoyo para sus pezuñas. Fueron probados varios materiales en el caso de las camas hasta que, finalmente, los técnicos optaron por la cascarilla de arroz, que es el recurso más accesible. En la actualidad existen camas fabricadas y prefabricadas, aunque acceder a estas tecnologías es más difícil.
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REUTILIZACIÓN DE LA CAMA
A pesar de que la cama de arroz es un material orgánico, que requiere de mantenimiento y cambio, representa una ventaja para los campos agrícolas. Es decir, que mezclado con el estiércol de los vacunos, sirve de fertilizante para las parcelas. Todo lo que sale del estercolero junto con el arroz de la cama es materia orgánica para el campo. Con este sistema es posible la recolección del 100 % de las heces y de la orina.
DISPOSICIÓN DE ANIMALES
Hoy en día, el programa cuenta con unos 420 animales en total, dispuestos en un área menor a las 5 ha, que incluyen salas de ordeño, galpones, áreas de recría y de vacas secas, agrupadas en pequeños piquetes. Además, esta superficie contempla la plaza de alimentación y el área de silo. En el verano fue posible trabajar con 180 hembras en producción, con la obtención de 4000 l de leche por día, traducido en un promedio de 22 l de leche por animal. No obstante, para el otoño se proyectó el ingreso de 250 vacas, sumado a la recolección de 7500 l del alimento líquido por cada jornada. Esto representa una media de 30 l/vaca/día.
ZONA DE PARTO
Esta área es la única desarrollada a campo abierto, aunque también posee espacios con techo y cama de arroz, a fin de que las hembras atraviesen este periodo confortablemente. Una vez nacido el ternero, se lo deja unos minutos para el secado y lamido por parte de las madres; después, de acuerdo a las indicaciones del veterinario, es retirado de la madre.
BACHERA
El lugar adonde va a parar el ternero se denomina bachera. El mismo consta de un sistema de jaulas establecido sobre camas de arroz. Ya no se utiliza el sistema de estacas y baldes. Allí, los pequeños consumen leche por término de 80 días, sumado a las raciones del balanceado iniciador. Durante esta etapa, y en los 60 y 65 días, los profesionales empiezan a ofrecerle fibra al animal para acostumbrarlos a ser rumiantes. A partir de allí, las terneras son retiradas de la jaula y, una vez destetadas, se arman los lotes de recría.
RECRÍA
Estos lotes no tienen número fijo porque están ligados al tamaño de las terneras, la edad y otros criterios utilizados para la agrupación. Posteriormente, pasarán a tres etapas de recría.
VACAS EN REPRODUCCIÓN
Estas permanecen bajo techo, salvo las que entran a parto y reciben otra atención. Las mismas se agrupan en lotes de aquellas recién paridas y quedan separadas de las vaquillonas. La alimentación es variada de acuerdo a cada grupo. En el caso de los ejemplares para reproducción se aplica la inseminación entre los 13 y 15 meses.
ORDEÑO
Teniendo en cuenta las mejoras de las salas de ordeño y áreas de sombra es posible ejecutar una rutina de tres veces por día. No obstante, aún hay ajustes en el tambo de acuerdo al comportamiento de las vacas.
(*) Especialista en producción lechera.
