En el área de la multiplicación se encuentran las plantas madres. El trabajo consiste en seleccionar los brotes terminales y cortar los esquejes, que alcanzarán su desarrollo en un periodo determinado. Hay que tener en cuenta la sanitación, antes y después del corte, con un fungicida que evite la entrada de patógenos. El punto clave es la sanidad del cantero con plantas madres, ya que permite el crecimiento en volumen de otras futuras plantitas. Es indispensable ejecutar los tratamientos con insecticidas.
PLANTACIÓN
Luego de cortar los esquejes, el personal debe colocarlos en un lugar protegido del sol, a la espera de la plantación. El esqueje para ser plantado deberá contar con seis a ocho hojas, suficiente reserva para echar raíces. La plantación debe hacerse lo más rápido posible (en menos de una hora).
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A su vez, el proceso de enraizamiento también es acelerado. Antes de plantar, los esquejes se sumergen en una solución que tiene agua y ácido indolbutírico, una hormona de enraizamiento que permite un óptimo desarrollo.
CONSIDERACIONES RELEVANTES
Para la plantación de esquejes en el vivero, en un espacio de 3 x 3 cm de distancia, es posible plantar 1100 plantas/m2. En el caso de la densidad en el lugar definitivo, con espacios de 25 cm entre hileras y líneas, es posible llegar a las 100.000 plantas/ha. Con tres cosechas, el productor obtendrá 4000 kg de hoja seca al año. De acuerdo a algunas experiencias, fue posible llegar a los 5000 kg/ha al año, durante el ciclo del cultivo, que va de octubre a abril aproximadamente.
ELEMENTOS NECESARIOS
Además de los enraizantes, uno de los elementos principales es la arena lavada de río, que es uno de los sustratos ideales y muy utilizada en otros países con buenos resultados. De acuerdo a la experiencia con ka’a he’ê fue posible alcanzar prendimientos de hasta 99 %. Las primeras raicillas ya pueden notarse a los ocho días de la plantación. A los 28 y 30 días se encuentran listas para el trasplante al lugar definitivo.
Un productor puede plantar 4000 esquejes por día. Lo importante, al finalizar, es el riego abundante. Primero puede hacerse con manguera para una mejor compactación y, luego, colocar microaspersores alrededor del cultivo. La regularidad del riego varía de acuerdo al calor y la temperatura. Lo ideal es que la planta reciba suficiente agua.
A los 30 días, las plantitas pueden ir a un lugar definitivo. Sin embargo, si no existe un lugar de plantación, puede permanecer por tres a cuatro meses en el mismo sitio. No conviene extender tanto el periodo de permanencia en el estadio inicial, porque las plantas con su crecimiento se enciman unas con otras.
(*) Especialista en cultivo de Ka’a he’ê.
