Existen tres plantas que favorecen notablemente a la manutención y recuperación del hígado, pese a la posible aparición de la enfermedad en el ser humano: el cardo mariano, el diente de león y la alcachofa. Dichos vegetales pueden consumirse en infusiones media hora después de haber comido, ya que obstruyen la absorción del hierro de los alimentos. Igualmente, puede aplicarse la dosis en ayunas o cuando fuese necesario, incluso antes de dormir.
CARDO MARIANO
Es uno de los mejores remedios para el hígado (conocido como el guardián del hígado) y se lo puede consumir en ensaladas (cruda y tierna) o infusiones. Ayuda a sanar el hígado y la vesícula; desintoxica, protege y reduce las inflamaciones del hígado, además de ayudarlo a reparar los tejidos dañados y eliminar los venenos biológicos. Cuando el órgano no elimina o neutraliza las sustancias dañinas, puede dañarse y deteriorarse.
El cardo mariano ayuda al hígado a eliminar sustancias nocivas, además de protegerlo contra sus agresiones. Lo resguarda de drogas, alcohol, hongos venenosos, entre otros. Igualmente, ayuda a eliminar el exceso de hierro, y se constituye como un potente antioxidante que repara y regenera. La planta medicinal es útil para el tratamiento de la diabetes, baja el colesterol perjudicial y estimula las funciones vitales.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Una dosis de 250 mg por día permite proteger el hígado y combatir las enfermedades hepáticas.
DIENTE DE LEÓN
Es un fuerte depurador sanguíneo, ideal para descongestionar el hígado; un tónico general para el cuerpo, con propiedades antiinflamatorias, laxantes y reparadoras. Es amargo y vesicular. Esta planta se puede consumir en ensaladas frescas, o en polvo (mezclado con jugos) o infusiones. La dosis varía alrededor de 500 y 2000 mg por día, según la dolencia. Una opción es beber tres tazas al día, pero no junto con las comidas, sino 30 min después de comer.
ALCACHOFA
Es un tónico amargo con propiedades protectoras y regenerativas del hígado. Depura la sangre, ayuda a mejorar las digestiones; combate urticaria, alergias, acidez, gases, mareos, fatiga, hinchazón abdominal y otros síntomas caracterizados por el mal funcionamiento del hígado. Previene hepatitis, insuficiencia hepática y problemas como diabetes.
Excelente para bajar de peso, eliminar el colesterol nocivo y bajar el azúcar de la sangre. Además, posee propiedades que estimulan la producción de bilis y drena la vesícula, por lo que previene y combate la formación de piedras vesiculares. La mejor forma de consumirla es en ensaladas, bien limpia y cocinada con un poco de sal.
OTRAS ALTERNATIVAS BENEFICIOSAS
También, se puede citar el aceite de oliva (una cucharada en ayunas, con unas gotas de limón), achicoria (macerada en vino blanco; un vaso por día), romero (una taza en ayunas), ajenjo (dos tazas al día, de una cucharadita de hojas secas), mejorana (dos tazas al día), orégano, estragón (5 gen 250 cc), artemisia, berro (en ensaladas), alpiste (leche de alpiste), rúcula y azafrán.
(*) Técnico especialista del MAG
