Rotación de cultivos

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La rotación de cultivos es una de las prácticas en las que se debe insistir, sobre todo entre los pequeños productores ya que, por lo general, siembran año tras año el mismo cultivo de renta, o aquel que se promociona como de mayor renta, en la misma parcela (monocultivo). Esta práctica termina por empobrecer el suelo, eleva el ataque de plagas y enfermedades, y aumenta la presencia de malezas, lo que se traduce en menos beneficios para el productor. La rotación, mejor aún en combinación con abonos verdes, es una práctica que, además de diversificar la producción, protege al suelo, cuida al agua y permite aplicar una de las prácticas de la agricultura sostenible. (Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker)*

(Texto)

La rotación es la alternancia planificada de cultivos agrícolas y hortícolas de distintas familias taxonómicas en un mismo terreno. Las especies que se siembran poseen diferentes necesidades de elementos nutritivos y tienen distintos sistemas radiculares; por lo tanto, con distintas capacidades de explorar el suelo, lo que ayuda a mantener la fertilidad su natural.

BENEFICIOS

Se mejoran las propiedades físicas del suelo, su fertilidad, la aireación y el drenaje. Se establece una mejor circulación del agua, lo que ayuda a que los cultivos crezcan más y mejor. Con la rotación se logra interrumpir el ciclo vegetativo de las malezas y el biológico de las plagas y enfermedades. Así el productor ahorra en fertilizantes y agrodefensivos (químicos). Hay que tener presente que, si se repite un cultivo en el mismo terreno (monocultivo), se estimula a las plagas y enfermedades para que continúen alimentándose del mismo, y reproduciéndose sin mayores inconvenientes.

ABONOS VERDES

Los abonos verdes se cultivan para dar cobertura al suelo y mejorar sus características físicas, químicas y biológicas. Pueden ser sembrados en forma independiente o asociados a otros cultivos. Protegen a los suelos de la erosión y reducen la infestación por malezas. Al ser ricos en materia orgánica, favorecen su incorporación en los suelos, mejoran su estructura, favorecen la actividad de la microflora y fauna; asimismo, elevan el nivel de fertilidad natural y reducen la presencia de plagas y enfermedades. Los abonos verdes de verano, como mucuna, el poroto común, las crotalarias, el kumanda yvyra’i, la leucaena y el poroto gigante, se pueden cultivar a partir del mes de agosto hasta diciembre. Los abonos verdes de invierno, como lupino, nabo forrajero, avena negra y la vicia, se cultivan a partir de marzo hasta junio.

La rotación de cultivos forma parte de las normativas de las buenas prácticas agrícolas (BPA), relacionadas con el manejo del terreno y la aplicación de un enfoque racional para aprovechar mejor los recursos naturales, evitar su degradación y contribuir a la sostenibilidad productiva y ambiental de la finca. En tal sentido, es muy importante la predisposición e interés de los técnicos y extensionistas, así como de los mismos productores para difundir y aplicar este útil sistema planificado de cultivos agrícolas.

(*) Especialista en Comunicación Rural