Las cabras Boer son las más utilizadas para la producción en el continente africano, ya que atravesaron por un largo proceso de selección, con lo cual se obtuvo una raza carnicera ideal. Hoy en día, los establecimientos del país también pueden trabajar con estos animales. Sin embargo, el desarrollo del trabajo deberá empezar por la elección de un buen reproductor.
CARACTERÍSTICAS ZOOTÉCNICAS
El primer paso para elegir un reproductor es la consideración de las características zootécnicas. Muchos productores se dejan llevar únicamente por un buen peso, pero esto no siempre es lo ideal. Cada padre transmitirá todas las cualidades genéticas y fenotípicas a su descendencia, por lo cual el tamaño no debe estar por encima de las cualidades zootécnicas.
CABEZA
El perfil de los machos Boer deberá ser el convexo (cabeza) ni recto ni mucho menos cóncavo. Las orejas deberán ser grandes, con un ligero doblez hacia fuera. Los cuernos están dirigidos hacia atrás, en forma de V, para luego dividirse a los costados.
PELAJE
En general, el cuerpo posee un pelaje blanco y la cabeza, hasta el cuello, es de color rojizo claro u oscuro, casi negro. La frente puede ser totalmente oscura también. En algunos ejemplares, la coloración más fuerte se extiende hasta la paleta.
CUERPO
El dorso y lomo del animal deben ser largos y anchos, porque en esta parte se encuentra la mejor carne. Es fundamental un arco costillar bien arqueado y amplio, con cobertura muscular. No se admite una grupa muy caída, mientras que el cuarto trasero sí estará con buen desarrollo muscular, ya que en este lugar existe mayor calidad de carne.
La profundidad del individuo se mide entre la línea dorsal y la ventral; ejemplares profundos son los más codiciados. Asimismo, la amplitud de pecho, con miembros posteriores (patas delanteras) bien separados, denotan una caja toráxica adecuada para la respiración. Los miembros deben ser gruesos, ya que deben soportar el peso del cuerpo; además, este aspecto denota fortaleza y capacidad para acumular músculo en la paleta.
CARNE MAGRA
Uno de los factores fundamentales a considerar en cuanto a desarrollo de cabras carniceras es que no acumulan grasa. El cuerpo del animal acumula músculo si se lleva adelante una buena nutrición. La carne obtenida es magra; por ende, beneficiosa para el consumo humano.
OTROS ASPECTOS
Los puntos reproductivos tienen que ver con una circunferencia escrotal adecuada, no menor a los 25 cm en machos adultos. Cifras inferiores hablan de dificultades en cuanto a fertilidad. Los machos reproductores pueden ser útiles unos siete u ocho años, considerando una buena alimentación y el manejo correcto de pezuñas, las cuales deben retocarse constantemente para que no presenten problemas de aplomo. Un macho puede servir al día a cuatro o cinco hembras; con un salto por hembra y descansos de 15 a 20 min. Machos de alta calidad realizan tres saltos a la mañana y dos a la tarde, con método de sincronización del celo.
(*) Especialista en cría de cabras
