En el área social el comedor para 10 personas se adorna con candelabros de vidrio y macetas con flores. Los motivos de los cuadros reproducen frutas de gran realismo. Las aberturas de madera y vidrio, curvas en la parte superior, relacionan la galería.
Otra mesa reunitiva es parte del comedor diario, donde los ladrillos prensados son parte importante del contexto. La arquitecta María Teresa Melzer se encargó de este proyecto constructivo que desestima las líneas rectas y prefiere los arcos de medio punto, siempre abiertos.
Los techos de losa rebajada de hormigón, con molduras en las terminaciones, sectorizan los espacios con las luces dicroicas y otras puntuales, que ayudan a descubrir el trabajo arquitectónico que remozó todos los rincones y los convirtió en lugares plácidos y habitables.
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