La costumbre de utilizar las ollas de hierro se está olvidando porque es muy difícil de adquirir un elemento de este material y si se consigue cuesta bastante caro. En San Juan Nepomuceno se puede encontrar un negocio que vende imitaciones hechas de aluminio, pero igualmente se adquiere a un precio elevado.
Otro factor que colabora con la pérdida de esta tradición es que ya casi no se encuentran leñas en la zona urbana, en las compañías donde escasean los montes y en las localidades que cuentan con sojales que se convierten en un mar verde de especies raras de árboles.
Días atrás en un evento privado se cocinó el tradicional caldo de gallinas conocido como el “Yorador” (para despertar), elaborado en una enorme olla de hierro con fuego a base de leña. Tampoco faltaron la carne asada y las ensaladas modernas. Los invitados terminaron la faena después de una intensa farra con música en vivo, consumiendo el sabroso caldito al amanecer de un domingo soleado.
