Calidad accesible con tecnología

Orie Toews, gerente de Chortitzer.
Orie Toews, gerente de Chortitzer.Gentileza

Orie Toews, gerente de Chortitzer, destaca que Trébol aplica tecnologías avanzadas para estandarizar procesos y ofrecer lácteos de alto valor nutritivo sin encarecer precios, sosteniendo una amplia cadena rural. El ejecutivo sostiene que existen diferentes necesidades y requerimientos, hecho que lácteos Trébol entendió muy bien hace un buen tiempo.

Cómo equilibra hoy Trébol el desafío de mantener la máxima calidad y el valor proteico de sus productos en un contexto económico donde las familias buscan relación calidad precio? ¿Qué estrategias aplican para que la nutrición de primer nivel siga siendo accesible?

–Lácteos Trébol ha entendido desde hace rato que la condición precio calidad es algo normal en el mercado, o sea, que es un requisito para mantenerse en el mercado. Aunque sea productos de producción masiva, sin muchos agregados, no se negocia la calidad, y el precio a esa calidad se mantiene en una ecuación sana, gracias a las tecnologías existentes hoy en el mundo. Pero también existen los productos de alto contenido proteico, productos muy funcionales, que, de repente, pueden costar más caro, pero, al mismo tiempo, la ecuación precio calidad se mantiene, porque cuando el valor que se le agrega a un producto es altamente beneficioso para las personas.

–El mercado de la alimentación está cambiando y hoy el consumidor busca practicidad, pero también productos funcionales (bajos en lactosa, descremados, fortificados). ¿Hacia dónde está apuntando el portafolio de Trébol para responder a estas demandas nutricionales específicas y cómo impacta esta innovación en sus costos de producción?

–Con las tecnologías existentes hoy en el mercado nacional e internacional, es posible producir productos lácteos de altísimo valor nutritivo a un precio accesible. Hoy en día, la alta nutrición no necesita ser más cara o muy cara como para que sea realmente un producto de valor alto, un producto de valor agregado para nuestros consumidores, porque se han estandarizado la calidad y también el proceso productivo con las tecnologías disponibles, aplicadas para que se pueda producir los productos lácteos, sea rubro que sea.

–¿Hacia dónde está apuntando el portafolio de Trébol para responder a estas demandas nutricionales específicas y cómo impacta esta innovación en sus costos de producción?

–El consumidor hoy en día es muy selectivo. Hay diferentes necesidades y requerimientos y eso lácteos Trébol entendió hace un buen tiempo.

–Detrás de cada sachet o cartón de leche hay una cadena de valor enorme que mueve la economía, especialmente en el sector rural y de las cooperativas. ¿Podríamos cuantificar ese impacto? ¿A cuántas familias productoras y empleos directos e indirectos sostiene hoy la cadena de suministro de Trébol en el país?

–Lácteos Trébol en forma directa emplea a unas 800 personas solamente en la parte industrial, comercial y de distribución. Si le sumamos a los 600 productores, las familias productoras, y también las decenas de distribuidores y también todos los proveedores que están alrededor de los servicios en cuanto a tecnología, packaging, insumos. En una industria láctea, la cadena de valor que se genera es muy, muy amplia y llega a números muy, muy interesantes. Acá, en el eslabón productivo, donde se genera la materia prima, ese es el eslabón más difícil.

Generalmente, clasificamos la producción láctea en 3 grandes eslabones. El primero es la producción primaria, después la parte industrial, y el tercero es la parte de marketing y ventas, en donde el sector primario es el más desafiante.