Robert Frank, ojo viajero

Uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX, Robert Frank, ha muerto este martes en Inverness a los 94 años de edad. Hoy viajamos en el tiempo a aquellos días en los que su gran libro, Los Americanos, le trajo a la vez el repudio de la sociedad entera, la inmortalidad y la fama.

Robert Frank: fotografía de la serie Los Americanos.
Robert Frank: fotografía de la serie Los Americanos.Archivo, ABC Color

En pleno macartismo, Robert Frank, un emigrante suizo en Estados Unidos, fascinado por ese país en el que ha desembarcado en 1947, pide una beca Guggenheim para recorrerlo, fotografiarlo y armar un registro visual de su sociedad. Quiere observar sin prejuicios su país adoptivo y documentarlo. En 1955, la beca le es concedida. Robert Frank compra un Ford Business Coupe de segunda mano y recorre Detroit, Savannah, Miami Beach, New Orleans, Houston, Los Angeles, Reno, Salt Lake City, Butte, Wyoming, Nebraska, Iowa, Chicago…

Con los meses, su propósito inicial se transforma. Sabido es: el viaje cambia al viajero. «Este es un país interesante, pero tiene cosas que no me gustan y que nunca aceptaré. También quiero mostrar eso en mis fotos». Su cámara empieza a sacar a la luz parcelas de la sociedad que la mayor parte del tiempo no se ven, a revelar zonas incómodas, oscuras, detrás de las sonrisas de optimismo y debajo de las radiantes superficies del sueño americano.

La edición, la selección de fotografías, el armado del libro a partir de todos los materiales recopilados, de todas las imágenes capturadas, terminado ya el viaje, hace el resto. El resultado será un hito. Los encuadres son inesperados con frecuencia, y fotos impactantes alternan con otras aparentemente inofensivas. Pero ninguna lo es.

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Las reacciones son de furia, por no decir de odio. El MoMA se niega a venderlo. Frank es repudiado como un perro que muerde la mano que le da de comer. Lo atacan sin piedad. Se le arroja a la cara el reproche de que su obra es una ofensa para todo su país adoptivo, de que es una obra anti-americana.

«Después de ver estas fotografías, acabas por no saber si una jukebox no es más triste que un ataúd», escribió con razón, y con admiración, su amigo el poeta beatnik Jack Kerouac en el prefacio a la edición estadounidense del libro, aparecida en 1960: The Americans, publicado primero en Francia, en 1958, como Les Americains. La trayectoria de Frank es, desde luego, mucho más vasta –su segundo libro fue Lines of My Hand, y como cineasta su filme más conocido probablemente sea el documental sobre los Rolling Stones titulado Cocksucker Blues, de 1972–, pero Los Americanos fue la obra que lo lanzó a la fama.

Robert Frank ha muerto esta semana que hoy termina, el martes pasado, en Inverness, una pequeña localidad de la provincia canadiense de Nova Scotia, a los 94 años de edad. Nacido en Zúrich en 1924, llegó a Nueva York 23 años más tarde, y The Americans, la serie de fotos en blanco y negro que tomó en sus viajes a través de Estados Unidos durante la década de 1950, es quizá el libro más influyente y más importante en la historia de la fotografía de la segunda mitad del siglo XX.

crononauta700@gmail.com

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