25 de diciembre de 2005 a la - 09:12
America Antiqva
Este artículo tiene 20 años de antigüedad Que el hombre es un olmo que da peras sorprendentes ya lo había advertido Octavio Paz en 1957, cuando publicó Las peras del olmo. Internet lo confirma ahora. Basta con ingresar a la red para navegar por mundos desconocidos en los que, al texto a veces riguroso y a veces sugerente, se añaden sonidos, músicas, voces e imágenes estáticas o en movimiento que lo enriquecen o lo amenizan. Es un viaje fascinante.